miércoles, 1 de junio de 2011

No tener sueños...


Tener sueños. ¿Qué significa tener sueños? Un sueño es una ilusión, un pilar imaginado, sobre el que se proyectan nuevos edificios, plantas, tabiques, techos... Un especie de motor que arranca el movimiento, lo impulsa ante la terrible cuesta de las adversidades; una esperanza.

Una esperanza.

¿Qué sucede cuando la máquina que los produce se ha averiado y el técnico es incapaz de repararla? Simple y llanamente que se vive tirado por una inercia vacía y carente de perspectiva.

No hace mucho me preguntaron en una clase de alemán por mis sueños. No pude dar una respuesta, porque estos se han ido derrumbando lenta pero inexorablemente. No queda ya nada de lo que una vez fue una hermosa flor repleta de pétalos formados con miles de millones de sueños, que el tiempo, los fracasos, los miedos, los vientos del sur, las inseguridades, la desesperanza, han deshojado y transformado en un inmenso sumidero, una nada incontrolada.

¿Cómo reparo la máquina de mis sueños? ¿Dónde se haya el abono necesario para revitalizar la flor ya marchita? ¿Acaso debo esperar que la próxima primavera, con sus suaves temperaturas y delicadas aguas la revivan? ¿O no llegará nunca más esa ansiada primavera?

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