domingo, 24 de abril de 2016

La Nueva Educación

La Nueva Educación de César Bona es la ejemplificación de muchos de los métodos y estrategías utilizadas por César a lo largo de su recorrido por diferentes centros de Aragón. Es un suspiro esperanzador de lo que debería ser la educación en general y que debería ser apoyado por los gobernantes. Seguramente el mundo sería un poco mejor si todos los que tenemos algo que ver con la educación potenciáramos más la empatía, el respeto y el aprendizaje que pone en valor a cada persona como tal y no como un número o un simple nombre en una lista.

César Bona fue elegido el año pasado como uno de los mejores maestros del mundo, el único español. Conozco profesores que hacen cosas tan estupendas como él pero que no han sido reconocidos más allá del instituto y a veces que no son reconocidos por nadie. Si buscáis por internet podréis saber más de él y de lo que yo también considero una buena educación. Es el prototipo de profesor al que yo aspiro llegar a ser. 

Os recomiendo su libro. Lo disfrutaréis mucho.
Os dejo aquí algunos enlaces de youtube donde lo podéis escuchar.

1. Vídeos de los Nuevos restos de la educación.


2. Un vídeo extenso donde se habla de él.

Es una maravilla.

Recomendaciones: Recreo literario en mi centro


RECREOS LITERARIOS

Hemos iniciado hoy la semana del libro y no podía agradecer estos recreos dedicados a hablar de algo que a mí me ha salvado la vida muchas veces, los libros.

Yo os voy a presentar una obra de la periodista gallega, Rosa Aneiros, ampliamente conocida en Galicia y poco conocida en el resto de España. Esto se debe en gran medida a que escribe solo en gallego. También os voy a hablar de la autora belga Amélie Nothomb, cuyas obras me han acompañado durante horas de viaje en bus urbano durante mis años de extranjero en Francia y a quien le debo mucho del francés que hoy sé.

Rosa Aneiros escribió Resistencia a raíz de una visita que hizo a la prisión de Peniche, en Portugal. La novela narra la historia de amor, de resistencia, de lucha humana en un periodo de gran dureza en la Portugal de la dictadura salazarista. Parece la historia exclusiva de dos personajes, Dinís y Filipa, alejados por las circunstancias. En cambio, en todo el recorrido del lector aparecen personajes llenos de vida y lirismo radiante, tan real que es imposible no padecer los males que acechan a toda resistencia. Uno sucumbe a la oralidad embaucadora de la narración y se siente testigo de todo un periodo y de una gran historia entre dos personas y su entorno.

¿Qué significa esta novela para mí? Es más que una novela. La traducción de la misma es parte de mi propia historia, porque la traductora es mi mejor amiga y porque una serie de acontecimientos hizo que esta traducción fuera posible, cuestiones del destino que no es preciso decir. Simplemente es un libro de realismo mágico al estilo de Gabriel García Márquez. Un libro que defiende la lucha por ideales, la resistencia; lo que es lo mismo, permanecer de pie. Y para mí esto es algo importante. A mí me incita a la vida y a valorar el pasado. Por eso, la recomiendo.

A Amélie Nothomb la conocí como se conocen las cosas que marcan, de casualidad. En la caja de libros de mi compañero de piso estaba uno de sus libros. Lo cogí y ya no pude parar. Encadenados fueron cayendo uno tras otro como las fichas de dominó. Escritora belga nacida en Japón también por casualidad, está completamente unida a este país. Tan ligada a Japón que de hecho parte de sus libros giran entorno a hechos autobiográficos ocurridos en Japón, como es el caso de su libro más vendido “Estupor y temblores”, en el que narra su experiencia laboral en una empresa japonesa y lo duro que esto fue. A simple vista una novela más, pero Amélie la escribe con tanto humor y nos acerca con tanta nitidez a la sociedad y mentalidad japonesa que es imposible no sentirse atraído por la novela y por lo que cuenta. La otra línea principal de su obra es la ficción, caracterizada por personajes deformes, feos; individuos esperpénticos con nombres de personajes clásicos, porque si algo importa en su narrativa es el poder de las palabras, la necesidad de los nombres, la excentricidad de algunos personajes y el potencial que estos tienen. En esta segunda línea, he querido señalar “Ácido sulfúrico”, primero porque fue el primer libro que leí de ella y segundo porque puede ser interesante su lectura. Ácido sulfúrico cuenta la historia de un reality llamado “Concentración”, en el que se graba a los prisioneros, que son elegidos al azar entre la gente del pueblo y son encerrados en grupos. Viven en condiciones espantosas. Son insultados, golpeados y alimentados por los “Kapos”. Cada dos días asesinan a dos, hasta que ocurre lo impensable. Eso lo dejo a vuestra curiosidad. ¿Hasta dónde puede llegar el juego, el espectáculo de masas? Son muchas las preguntas que surgen.

Os recomiendo estas lecturas.

viernes, 15 de abril de 2016

Destruyendo recuerdos...

La vega de Salobreña o del cómo se destruye la naturaleza en nombre del desarrollo atrasado. Este debería ser el titular de cualquier noticia relacionada con este asunto. En este blog, los que me leen saben que mi infancia son recuerdos de una vega verde que proyectaba las olas del azul del mar en las cañas de azúcar agitadas por el viento. Esa vega es casi una de las cosas más importantes de las que parten y se expanden mis más tiernos recuerdos. Lo que vais a ver más abajo es lo que empieza a ser destrucción y justo en toda la mitad de lo que yo veía, como un tajo dado con toda la mala idea justo donde más duele.

A la derecha el inicio de la construcción hace décadas. A la izquierda lo que había y se empezó a destruir...


Durante siglos la vega de Salobreña ha sido bastión de caña de azúcar. Ha sido tan importante en la Historia que de hecho es desde aquí desde donde se expandió a América el cultivo de esta. Muchos son los salobreñeros que han vivido y se han ganado el pan gracias a la explotación del mismo. Mi bisabuelo trabajaba en la fábrica de azúcar, de hecho. 

Muchos ven, en lo que para mí es destrucción, el inicio del desarrollo turístico tan esperado en el pueblo. Yo no puedo ver más que aniquilación del patrimonio, de la historia del pueblo, pero sobre todo del pasado, de mi pasado, de mis recuerdos, de lo que yo fuí un día y nunca más volveré a ser. Y cuando vuelva al pueblo, cosa que ocurrirá pronto para festejos, me quedaré ciego ante el resplandor del hormigón y la arena movida por las máquinas. Sufriré al ver que lo que era estampa de impresionismo se va convirtiendo en hoteles y rebaños de turistas, que al igual que sucede en todo el litoral se verá invadido por gente de vacaciones en verano y durante el resto del año será un desierto de edificaciones invasoras. Ya no habrá chozas que anclan con el pasado ni playa con naturaleza por doquier. Ya se irá el encanto de un pueblo andaluz que había permanecido como perla del Mediterráneo. Vendrán las máquinas y se llevarán la rememoranza. Ya no querré ir a un lugar que me recordará el paso del tiempo y la destrucción humana, el martirio por el dinero. 

Leía hace no mucho que en occidente hay muchos creyentes pero pocos practicantes, porque la fe occidental se ha vuelto científica. Yo diría que en occidente el problema está en que ni es la ciencia la que abre caminos ni es la religión. Aquí la fe es el Dinero, único dios todopoderoso, padre de todo e hijo de la ambición humana. Yo no tengo ninguna fe religiosa. No creo en lo sobrenatural ni en lo divino; al menos no en lo divino como tal. Mi fe es en gran parte un cúmulo de recuerdos que no quiero olvidar. Pero la mente es débil y la huella del recuerdo se diluye en el tiempo, arrasada por este de manera impetuosa, sin cesar, porque el tiempo es algo que no se detiene, avanza implacable y destruye como las máquinas ahora eliminan la vega ya muerta hace tiempo.

Génesis de destrucción y supuesto desarrollo.


Y no llegará el desarrollo. No habrá avance por más que me duela. Salobreña será como el resto y habrá perdido su seña de identidad. Lo dice uno que vive fuera porque allí no hay trabajo. Lo dice uno que amaba su pueblo con locura. Lo escribe alguien que sabe lo que ocurre con nuestro turismo tradicional de hotel-sol-playa. Lo escribe y reafirma quien ve lo agotado del sector, lo que da y no da, porque lo conoce de primera mano. Lo reafirma ahora por escrito quien adoraba su pueblo, su Salobreña de caña de azúcar, de vega, de casas blancas asomadas al precipicio de un colchón verde mullido, de un mar azul y transparente como el aire, un lugar visionero de la nieve y la montaña, un sitio privilegiado y mal explotado. No puedo decir otra cosa: "Cada día la quiero menos". Mi Salobreña ya no es la misma. Hace tiempo que dejó de serlo.

miércoles, 13 de abril de 2016

Reflexiones absurdas: Árboles que son brazos

Muchas veces cuando paseo a mi perrita, Xena, veo los árboles del paseo sobre mi cabeza e imagino historias o cosas que parecen. 

El otro día, parecían sus ramas dedos alargados y retorcidos que luchaban por agarrarse a las estrellas o al cielo nocturno para sacar todo el cuerpo que yace bajo la tierra, porque sus troncos eran para mí gruesos y fuertes brazos de madera. ¿Acaso sabe alguien si no fueron antes brazos de gigantes con síndrome de Pinocho?

sábado, 9 de abril de 2016

Cementerio de animales libres

Cementerio de animales libres.

Eso es la autovía. Me entristece sobremanera ver animales aplastados, triturados, irreconocibles, solitarios, despedazados por la velocidad de los vehículos y el peso de los neumáticos. No hay vez en que no vea un animal muerto en el arcén de la autovía. 

Solo quería expresar la pena del que no recibe lágrima alguna ni un mero pensamiento. Eran libres y murieron libres. Quizás eso es lo que se han llevado. Pero qué penoso debe ser morir en carretera, sin tener estas que estar ahí; porque las pusimos nosotros y nos olvidamos de que ellos las cruzan, porque como siempre solo miramos por nosotros, antropocentristas por naturaleza, por evolución, por fastidiosa superioridad, por ser nosotros tortugas más que liebres. Debería existir la profesión del florista de animales muertos en carretera y que al menos les dedicara alguien un minuto de silencio y le colocara una bella flor. Suena bonito, pero poco práctico y muchos pensarán que absurdo. ¿Acaso hay cosas que no lo sean? 

Cementerio de animales libres, eso sí que es absurdo si lo pensamos con seriedad. 


viernes, 8 de abril de 2016

Azahar en Córdoba

La primavera ha estallado en un año extraño en el que parece que no ha habido verano y todo ha sido primavera eterna. Pero no, la primavera sabe demostrar su presencia. Aquí en Córdoba llegó la semana pasada, no tanto por la temperatura como por el aroma. Los campos que se extienden desde mi ventana han pasado del verde oscuro a un verde brillante inundado de mantos de colores amarillos, rojos, morado... Nada que no conozcamos todos los que vivimos en zonas con estaciones. 

Ahora bien, este olor aromático solo es familiar para ciertos lugares. En Córdoba las calles huelen a azahar. No me refiero al azahar poético que se vuelve empalagoso en muchos escritos. No. Este azahar hay que olerlo. Es el verdadero azahar, no el que mentalmente nos viene al leerlo en poesía. El azahar real se introduce en las fosas nasales y las abre en un éxtasis incomparable. Estalla. 

El otro día al salir del instituto me sorprendió ese tsunamí aromático. En Almería no tenemos casi árboles por las calles. No hay naranjos. Solo hay asfalto y luz blanca. Viento, muchas veces. En otras ciudades en las que he vivido tampoco hay naranjos por las calles. Por eso, estar ahora en Córdoba está siendo un placer para el olfato y la vista. 

Azahar.


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