jueves, 28 de febrero de 2013

Nicolás Salmerón



‎"Es de rigurosa justicia emancipar la Enseñanza de todo extraño poder, y convertirla en una función social, sin otra ley que la libre indagación y profesión de la verdad". 

Nicolás Salmerón.



Quería poner algún enlace a algún documental o vídeo sobre Nicolás Salmerón, pero no he encontrado nada, lo que me produce cierta tristeza, porque la ausencia en la red de algún trabajo sobre este personaje almeriense que llegó a ser presidente de España y que es claro ejemplo de lo mucho que deben aprender nuestros actuales políticos: saber que gobiernan para y por su pueblo y no para el interés propio, cuesten las vidas o la precariedad de las personas. 



A Nicolás Salmerón lo conocí (entiéndase que supe de su existencia) gracias a una excursión que hicimos en el instituto a Almería, donde visitamos su casa y sus libros. Desde ese día sentí que ese hombre siempre estaría presente en mi memoria. No sé si por su fragilidad física, por su amor por los libros e idiomas, por su capacidad de autodidacta o porque había sido presidente de la República española (cargo que dejó por voluntad propia al negarse a firmar condenas de muerte), pero desde ese momento me ha llamado mucho la figura de Salmerón. Decían que había falsificado el diario de las Cortes. ¿Fue así?



Lo que sin duda es que debió ser una gran persona con valores y un intelectual de la época. http://www.ateneodemadrid.com/index.php/esl/Archivo/Estudios-y-Articulos/En-la-estela-ateneista-de-Nicolas-Salmeron


Como las casualidades son siempre infinitas, un día mientras leía una novela gráfica sobre su vida (no recuerdo cómo la conseguí ni por qué la tengo) descubrí que había fallecido en la ciudad francesa de Pau. Digo casualidades, porque precisamente pasé muchos meses en dicha ciudad y me enamoré por completo de la misma. Descubrir que Nicolás había estado en Pau fue la culminación de la admiración y de la sensación de que él y yo estamos destinados a convivir en mi memoria. 



A la espera de que alguien se tome la molestia de dedicarle un mínimo de esfuerzo a su vida y realicé un documental, yo seguiré leyendo mi cómic y volveré a él porque siempre vuelve a mí.

Quizás algún día sea yo mismo quien le dedique el tiempo oportuno para sacar del olvido a este ilustre almeriense.

Feliz día de Andalucía.








martes, 26 de febrero de 2013

Placer cotidiano ¿7?



"Todo lo que era sólido se desvanece en el aire". 
MARX

En mi enfermedad por los libros hay también un placer cotidiano sin el que no podría vivir. 

Aunque hace frío y el cuerpo, expuesto a la intemperie de la calle, esté aterido por este ambiente siberiano, he salido esta tarde para despejarme y me he dado una vuelta por los estantes de la librería Metáfora de mi calle (algo así como un hogar más para mí) y, mientras miraba las novedades y la mesa de libros a precios asequibles, he vuelto a caer en la tentación y me he comprado un nuevo libro. Es este vicio, esta enfermedad, donde hallo asimismo el aroma del placer cotidiano. En él entra en juego la atracción visual por una portada llamativa o por la explosión de un buen título, así como la sensación producida por el tacto de los dedos al palpar las hojas del libro o por el estímulo provocado por una frase leída al azar. Es esta llamada del libro uno de mis mayores placeres. La pena es que haya gastado un dinero, que me hace falta, en otro libro más que devoraré con la fruición del goloso voraz que engulle todo dulce o salado que se pone a su alcance, incluso cuando la tripa parece estar a punto de eclosionar.


todo-lo-que-era-solidoTodo lo que era sólido, de Antonio Muñoz Molina, es el libro con el que he salido de la librería en una bolsa de plástico. Parece que en él analiza cómo hemos llegado a la situación actual en nuestro país. Seguramente no sea solo un ensayo sobre la política, sino que también encontraré en él una mezcla de literatura, saber, lógica, solidez; esa solidez que aportan las palabras bien hiladas y repletas del encanto que solo un buen narrador es capaz de tejer. Sólido lo que era y ya no es. Sólido lo que era y seguirá siendo, como ese aire frío de un día de febrero como el de hoy, donde ni el sol es capaz de calentar la carne del cuerpo. Sólida y firme, como la llamada que me ha hecho ese libro, como esa fuerza arrolladora que me ha apisonado en la superficie del mismo y que parece una parte más de mi cuerpo; porque a fin de cuentas esa es la relación real entre la literatura y el lector, el enlace acontecido entre un ser humano y un libro que desde siempre ha formado parte de él mismo y que, en cuanto están
cerca, se reconocen como una misma parte que se reencuentra. 

Mi placer cotidiano es esa adquisición, el gusto por los libros, aunque mi cuenta sufra las consecuencias. 

miércoles, 13 de febrero de 2013

Los animales sí tienen derechos, los naturales.

Ahora resulta que los animales no tienen derechos y mucho menos a la vida y a la libertad. Pues sí que tienen, todos aquellos que la naturaleza ha otorgado.

Ayer me incendiaron las palabras de Cantó con respecto a los animales. Según el susodicho humano, los animales carecen de derechos porque ni saben discernir entre el bien y el mal ni tienen libre albedrío. Y claro, es que son animales y, por ese hecho, ya sean más o menos racionales, podemos hacer con ellos lo que nos plazca. Y esto es lo que más me molesta, ese aire de superioridad que tarde o temprano aparece en algún humano. Nos creemos con el poder de determinar nuestra supremacía y aclamar la inferioridad de los animales. Pues, querido, SOMOS animales como el resto. Ni el perro ni el gato ni una hormiga ni esos toros, con los que os gusta hacer (supuestamente) un arte milenario ibérico, son inferiores a nosotros. Y tú eres un ANIMAL exactamente como ellos. Si te hablo de aquellos espectáculos romanos donde se enfrentaban gladiadores y bestias, ¿no te llevas las manos a la cabeza? Es una aberración, igual que esas matanzas que se hacen en las plazas de toros. Y todo esto me recuerda a esos debates medievales donde se hablaba de la presencia o ausencia de alma en los animales. Suponiendo que el alma existiera (cosa que no es el caso, al menos no en el sentido místico), si un humano tiene alma, un animal también. 

Y hablando de los toros, ¿no se te cae la cara de vergüenza de votar favorablemente a la conversión de esta tradición bruta en bien de interés nacional? ¿Quién eres tú para hablar de hipocresía? El hipócrita eres tú que tanto te opones al terrorismo de ETA y, en cambio, contribuyes al terrorismo animal. No solo a apoyarlo, sino a favorecer con tu voto afirmativo que reciban aún más dinero público. 

Además, vas de intelectual y te crees que por citar a Fernando Savater estás protegiendo tus palabras. Perdona, pero ese ético del que hablas ya demostró con el tema de las lenguas vernáculas de España que carece de sentido común en determinados aspectos. Que él establezca que los animales tienen o no derechos es creerse lo que no es. Pero no hablaré del ilustre ético...

Dejemos, pues, que la realidad hable por sí sola. Mira por la ventana o pasea por el campo. ¿No ves que la naturaleza ha establecido que todos tienen derecho a la vida y a la libertad? Si no fuera así estaríamos todos muertos. Libres en sentido estricto nadie lo es ni lo será; en sentido parcial todos lo tratamos de ser, lo mismo un animal con "raciocinio" como el ser humano (entrecomillo porque eso del raciocinio no sé ya si se nos debe aplicar o no, visto lo visto), que un pájaro que vuela y se divierte con las corrientes de aire. Y, tú, Señor de UPYD, eres un claro ejemplo de lo que hay que evitar: creerse superior. Que pienses no te da derecho a la vida. Si no, voy a rizar más el rizo: ¿Acaso carece de derechos alguien que está en coma o que se encuentra en estado vegetativo? Porque siguiendo tus palabras, deberían carecer de tal derecho. ¡Vergonzoso! 

Ni toros ni san toros. Ni subvenciones ni más dinero público a esas matanzas que llamáis arte y espectáculo y tradición. Y, por favor, ocupaos de los temas relevantes: del paro, de los desahucios, de la gente que vive en la calle, de la educación, de la sanidad; a fin de cuentas de dejar de jugar con todos y de emplear vuestro tiempo en lo primordial. 

Menos chorradas y más efectividad. ¡Sinvergüenzas!  

domingo, 10 de febrero de 2013

Domingos.

... no es que pretenda tocar ¿con las manos? el cielo.
Safo

Hoy es domingo y con la mente puedo asir el manto del cielo; con las manos yo sí puedo abarcar el cielo. 

Creo que a todos nos ocurre lo mismo con respecto a este día de la semana. Es un día que se separa radicalmente del resto de la semana y es, además, la cúspide de la tristeza, símbolo del final de un periodo. A veces tiene un regusto a muerte, a fin de la vida, del color. Sin embargo, uno se asoma a la ventana y ve ese cielo azul luminoso y descubre la calle tranquila sin un alma (âme qui vive, como dicen los franceses) y, evidentemente, uno siente cierto sentimiento contradictorio de bienestar, de agradecimiento a los placeres que el domingo ofrece (más aún si es un día como hoy) y de aburrimiento, de inactividad, de frío intrínseco, de nostalgia y grisura interna.

El domingo fue durante mucho tiempo el día de la misa. Cuando la gente no tenía ni dinero ni recursos, sabían que el último día de la semana implicaba necesariamente un hito. De llevar una misma ropa durante toda la semana, el domingo cambiaban y se vestían con una prenda distinta: se endomingaban. Porque esos días de misa dominical era el momento escaparate de la población.

Yo ni me endomingo ni me he quitado todavía el pijama. ¿Acaso me lo quitaré hoy? Es temprano para un domingo. Se supone que hoy uno debería dormir hasta hartarse, pero no he podido. La cama estaba esta madrugada fría y solitaria. Me he desvelado en la más absoluta oscuridad. De fondo escuchaba una respiración, que hubiera apostado que era humana. Allí solo estaba mi Xena en su camita. Por su respiración sé que estaba tranquila y sumida en un profundo sueño. Quién sabe, lo mismo estaba soñando conmigo. Yo, por un instante, he pensado que la almohada que abrazaba eras tú y la respiración era la tuya. Por desgracia, el frío es un testigo detestable. Si hubieras sido tú, las sábanas no estarían ateridas, tu cuerpo sería cálido y suave y, en lugar de una almohada inanimada, entre mis brazos tendría ceñida la vida que más me gusta; percibiría el fulgor de la existencia a través de los latidos de tu corazón y el bombeo de tu pecho a cada respiración. Pero no estabas ahí y el gélido aire me lo recordaba. Con el móvil al alcance de la mano he podido leer que ese mismo frío te recordaba a ti también mi ausencia en tu cama. Tú eres mi único rezo. El rezo de un ateo que aclama a la noche y al día que me acerque a ti lo más antes posible. 

Hoy es domingo. Es 10 de febrero. Un día como hoy intercambié las primeras palabras contigo. Tú y yo conservamos el calor, que cada día es más intenso y es llama y es ilusión. Por fortuna, mi domingo no es día de misa ni el domingo de hoy es el mismo recuerdo nefasto que puede tener mi madre. Hoy es triste porque no lo puedo pasar contigo, pero es en el fondo muy alegre, porque estás ahí y pronto pasaré muchos días contigo. 

Muy pronto. Lo sé.

El domingo amaneció endomingado de frío y recuerdo,
salían los pueblerinos y miraban con atino,
pero solo veían la fachada de lo verdaderamente fijo,
que lo importante está dentro del velo tupido.
Sujetaba yo la almohada como tu cuerpo
y ahora sé que tú en mí eres eterno.
Safo con las manos no abarcaba el inmenso cielo;
yo lo abarco en cada abrazo que te entrego.

domingo, 3 de febrero de 2013

Seres acéfalos





El otro día, mientras paseaba, me encontré con un dibujo hecho con tiza azul en una farola del paseo. El dibujo carecía de cabeza y me pareció una imagen precisa de lo que el actual gobierno parece buscar: seres no pensantes. El dibujo refleja un ser humano muy rudimentario, pero no tiene cabeza. Entonces empecé a imaginarme lo que habría pasado por la mente de ese crío que dibujó así. Me sorprendió porque refleja la realidad. Recortan en educación y empeoran las condiciones de los profesores y, en consecuencia, también de los alumnos. Al empobrecerse el sistema, la enseñanza también empeora y el aprendizaje merma. Al mismo tiempo, con la nueva ley educativa, se reducen las horas de filosofía, eliminan educación para la ciudadanía y, por consiguiente, los alumnos cada vez piensan menos. Si reflexionan menos, es más fácil manipularlos; se vuelven, pues, seres sin cabeza, justo como el humanoide del dibujo.

Por suerte esto es solo un dibujo. Seguramente un mero dibujo sin ninguna intención por parte del autor. Este será un niño que ha cogido una tiza de su aula y, de camino a casa, va haciendo dibujos rápidos por el trayecto de vuelta. Ese niño no creo que sepa lo que está sucediendo, ni se habrá percatado de la situación degradante de su educación. Tampoco le interesa mucho. Para él ir al colegio es sinónimo de aburrimiento. Se levanta desganado, va a clase y se duerme o incordia en clase, se divierte en el recreo y, cuando suena la sirena (toca el timbre), sale corriendo del centro educativo. Suspira y chilla porque ya habrá llegado la hora de terminar ese suplicio por ese día (salvado por la campana). En su cabeza solo está la idea de la diversión, la holgazanería, ser mayor y no tener que estudiar. Poco le interesa lo que esté ocurriendo. Sin embargo, ha dibujado ese muñeco acéfalo y, sin buscarlo, ha proyectado el futuro de muchos de ellos después de la degradación de la educación. ¿Quién sabe?


¿Lograrán crear seres acéfalos? ¿No es peligroso tener seres no pensantes?

Eso lo dirá el tiempo. 

En cualquier caso, un par de metros más allá encontré algo muy optimista. Un grafitero había dado una lección de vida: si una roca puede ser feliz nosotros también. Tal vez aquí es donde está la cabeza que le faltaba al dibujo y se trata, entonces, de una obra de arte de la mano de dos artistas que habrían cooperado.

Esto me recordó las palabras de Khayyam: "Sé feliz un instante. Ese instante es la vida." 


Lo que me transmite un mensaje optimista. Por más que traten de crear seres acéfalos, no lo lograrán, porque la cabeza siempre está en algún sitio, con su sonrisa burlona y su capacidad para pensar y desentrañar la belleza y el aprendizaje de la vida. 



viernes, 1 de febrero de 2013

Inevitable

De esto que tienes programadas las temáticas de las próximas dos entradas en el blog y acabas viéndote seducido por algo; entonces decides que hoy hablarás de ello.

Todos sabemos que muchas veces las coincidencias azarosas de la vida nos hacen dudar de la existencia o no de destino. A día de hoy no creo en él, como ya he explicado en algunos posts anteriores. En cambio, sí creo en el destino ficticio, al igual que en la magia literaria o cinemática. 

Hace unos escasos minutos he visto un cortometraje que me ha tenido con la respiración contenida, el pecho henchido, la boca abierta y los ojos fijos en la sucesión de imágenes. 

La historia es simple: de repente la rutina de un funcionario cualquiera, sin expectativas más allá de rellenar formularios, se ve truncada por un formulario vacío que  se adhiere al traje y sale enseguida volando. Tras ser transportado por el viento, una chica sale corriendo detrás de él y lo atrapa. En el documento hay plasmado un beso rojo de la chica. Entonces, a partir de ese momento destino y magia se fusionan para llevar a los personajes a lo inevitable. Curiosamente sus vidas grises se llenan a partir de esos labios coloridos. 

¿Quién no ha sentido esa magia en su cuerpo alguna vez? ¿La magia de lo inevitablemente justo? Porque no todo es siempre triste e incoloro. 

Para que disfrutéis del cortometraje, como yo lo he gozado en los minutos que dura, os lo dejo aquí.

Poned color en vuestros días.