jueves, 23 de octubre de 2014

Un pequeño recuerdo

Cuando era pequeño en Salobreña, mi pueblo natal, llovía ceniza del cielo. Tengo grabado en la memoria la imagen de copos de ceniza negra posándose sobre mi antebrazo. Curiosa imagen que al mudarme de pueblo nunca más se ha vuelto a repetir, porque en ningún otro sitio existe esa lluvia de ceniza, ni siquiera en la misma Salobreña ahora. La ceniza provenía de la zafra de la caña de azúcar que antes cubría toda la vega de la costa tropical de Granada. Cañas que vinieron a manos de los árabes y que luego fue llevada a Cuba. Caña de azúcar que después de tantos siglos dejó de ser interesante a nivel económico y la Unión Europea decidió eliminar de la zona. 

Mi infancia es un mar de espuma blanca y un mar de caña de azúcar verde brillante. Mi infancia era una lluvia de ceniza.

Otra imagen que no se me ha borrado es la primera vez que vi nevar. Es exactamente igual que la de la primera vez que vi llover ceniza, a saber un copo de nieva posándose sobre mi antebrazo. 

Me dicen que le doy mucha importancia a los recuerdos y al pasado. Recuerdos como estos forman parte del pilar que justifica esa pasión que tengo por el pasado y por los recuerdos. Hay gente que es de pasado, gente que solo valora el presente (que yo califico de continuo pasado) y personas que miran más hacia el futuro (que yo valoro menos porque es hipotético y siempre está pendiente de ser construido). En cualquier caso, cada uno debe buscar los pequeños placeres, vengan estos del pasado, el presente, el futuro o cualquiera de ellos. 


martes, 21 de octubre de 2014

Coñazo de marcas

Otra vez más. Esto ya parece una broma. Esta mañana de nuevo tenía una rueda del coche desinflada. Este año es la cuarta vez que me ocurre. Las ruedas son Michelin, lo que se supone es una marca importante en neumáticos. Durante todos estos años son los terceros neumáticos que he tenido. Las ruedas que venían de fábrica eran buenas y tuve que cambiarlas por el desgaste, algo que es lógico. Luego tuve unos neumáticos baratos, que no me dieron ningún problema; jamás se pincharon ni me los encontré desinflados. El único inconveniente era que no agarraban a la calzada tanto como los primeros o los de ahora. Hace dos años decidí cambiarlos por otros mejores que no deslizaran cuando caían cuatro gotas. 

Y qué mala elección.

Escribo para desahogarme un poco. Me parece increíble que unos neumáticos más caros y mejores me estén dando tantos problemas. A este paso voy a desarrollar algún tipo de locura relacionada con el temor a encontrarme las ruedas mal y tener que llegar tarde a cualquier sitio. 

De esto extraigo de nuevo la misma conclusión: las marcas registradas no son mejores que las marcas blancas. Lo único que estás pagando es una marca, una supuesta calidad. A la larga esa marca sale de pésima calidad y tu dinero toma más valor todavía, porque lo has malgastado.

Me ha pasado lo mismo con unas gafas que me compré hace unos años. Calvin Klein se supone que es buena marca. Buscaba calidad en unas gafas, puesto que es algo que utilizo a diario y que necesito por salud, por tanto es una inversión lógica. Bueno, pues me gasté una suma importante para mí, más aún cuando hay gafas que te las puedes comprar por menos de 70 euros, y me han durado las gafas muy poco tiempo, se les ha ido todo el color a la montura, se ensuciaban muchísimo y cada vez eran menos cómodas. En definitiva, otro chasco con las marcas. 

Mejor gastarse menos y al menos si se rompe no duele tanto.


sábado, 18 de octubre de 2014

¡Maestro!

Hay una especie de suerte en los acontecimientos a veces. Con los años me he vuelto un descreído en casi todo. ¿Existen las casualidades? ¿Son producto de algo lógico? Hace dos semanas, cuando ya no podía más soportar el estrés de estar en el hotel y con la posible llamada de la delegación decidí que necesitaba que me pararan mi contrato. Por una vez pudo más mi impulso salvaje que mi mente y por una vez me salió la cosa mejor de lo que yo podría haber esperado. A la mañana siguiente y casi sin poder dormir, después de haber trabajo por la noche el día anterior, entre los ladridos de mi perrita y el ruido de la vida cotidiana, me llamaron para una sustitución voluntaria que, por puro instinto, rechacé y ¡qué fortuna la mía haberlo hecho! Al día siguiente, mientras conducía, sonó mi teléfono, me aparqué con fugacidad en el andén de la carretera y aquella voz femenina me daba el mensaje que tanto he esperado durante años. 

Una vacante para todo el curso por una jubilación.

Sí, amigos, he vuelto a pisar las aulas y ser llamado "maestro". ¿Soy maestro de algo? Ahora que han pasado dos semanas me siento raro porque no me hago a la idea de que soy profe de nuevo, tutor de un grupo de demonios y aprendiz de un nuevo oficio que me nace por pura naturaleza. 

Trabajo en un instituto de difícil desempeño, lo que significa que se hace muy dura la enseñanza. Ya he empezado a tener dolores de garganta, porque tengo que elevar mucho el tono de voz, y me cuesta mucho esfuerzo mantener el orden en las clases. Son inquietos, malhablados, chillan, escupen, no traen el material, faltan mucho a clase, no quieren nunca trabajar. Tengo mucho trabajo por delante en cuanto a disciplina, pero lo más importante es que estoy feliz. Estoy ante un reto importante. Si al menos consigo que aprendan algo, si logro instalar en ellos un poco de entusiasmo, ya me daré por satisfecho. Por lo pronto, hay ya niños que empiezan a ver el francés como una asignatura divertida y muestran interés. Tienen muy buen oído, casi todos cantan bien, tienen un sentido del ritmo del que yo carezco, hablan gesticulando mucho. Son criaturas nacidas con arte y salero. Mis clases deben tener su mismo arte para que vayamos en una misma senda. 

Estoy muy contento. Estoy feliz. En dos semanas he aprendido mucho y ya llevo un sinfín de experiencias y anécdotas. 

Llevaba mucho sin pasar por aquí precisamente por este motivo. Estoy adaptándome a esta nueva etapa. Por si fuera poco, me ofrecieron unirme a un grupo de profesores que tratan de reflexionar y poner a prueba un método de pedagogía por proyectos. Espero que pueda aportar alguna idea nueva y que con trabajo y empeño entre todos logremos hacer que las criaturas del contoneo y el cante hondo pongan sus pies en una vía un poco más adecentada.

Sé que a muchos no os interesa esto que estoy contando. Me hacía ilusión poneros al día de mi situación actual. 

Me dijeron que este instituto es muy duro. Tenían razón. Me dijeron que los profesores serían únicos y llenos de alegría. No se equivocaban. Me siento en una pequeña familia que me cuida y me ayuda mucho. Eso es muy positivo. 

Mis dudas diarias sobre mis clases son las siguientes, quizás podáis aportarme alguna idea:

- Los niños no muestran ningún interés por nada y las familias son unas despreocupadas. ¿Cómo atraigo su atención y les ayudo a encontrar motivación?

- No saben lo que es disciplina. Cuando trato de educarlos y enseñarles modales hacen oídos sordos. No se mantienen sentados, hablan a gritos, no hacen caso de mis instrucciones... ¿Cómo combato este problema? Dicen que es importante mantenerlos distraídos con mucho trabajo, ser rígidos... He pensado en establecer un cuadro donde semanalmente se exponga el alumno de la semana o hacer un cuadro donde se establezca cómo ha sido el comportamiento de cada alumno con los puntos que tienen que mejorar, etc. Me da que estas ideas no van a servir de nada, como tampoco el hecho de que intento hacerme con el líder de la clase, porque hay demasiados. Intento ser duro pero por naturaleza soy blando y amable. Hasta ahora en la vida me ha ido relativamente bien porque soy comprensivo y simpático, pero sobre todo porque soy muy natural y espontáneo. con ellos lo intento ser pero parece que no da el resultado esperado.

- ¿Qué actividades puedo plantearles para hacer ciencias sociales más atractiva, más amena? Sí, habéis leído bien, imparto también clases de ciencias sociales en 1º de ESO. No soy especialista en sociales y nunca he enseñado sociales, lo único que sé es que hasta el momento no he conseguido casi nada en esta asignatura. Les he intentado explicar conceptos, poniéndoles ejemplos reales para atraer su interés. Es una asignatura que a mí me gusta, porque es interesante, pero es muy complicado explicarla porque a casi nadie le interesa cómo se llaman las provincias de España o que hay diferentes tipos de mapas. A mí con su edad tampoco me gustaba eso. Lo gracioso es que yo nunca tuve buenos profesores de sociales en la ESO y este hecho hace que carezca de un referente bueno en cuanto a la buena praxis en esta asignatura. Es más, yo mismo estoy siendo un mal profesor, pues los imito y actúo como no me gustaba que ellos actuaran. ¿Cómo hago para hacerlo mejor? Esta pregunta me va a asaltar mucho. Lo intuyo. Eso sí, voy a intentar sacar provecho de la pizarra electrónica. Quizás eso sea útil. Ya os contaré.

Como veis, me encuentro inmerso en un mar de dudas y reflexiones. Perdonadme por este post, pero necesitaba exponer mis sensaciones en algún lugar. 

Un saludo.