martes, 31 de enero de 2012

Esa sucesión de puertas llamada vida

Una puerta tras otra
se abrirá hasta la mortaja.
Un abrir y cerrar constante
hacia ignotas estancias,
hacia mundos inusuales.
Habrá rachas de fuerte viento,
habrá cálidas habitaciones,
habrá tormentas y brumas,
maremotos y lluvias, tempestades.
Y la vida será todo eso,
esa sucesión de puertas,
de cíclica alternancia,
de temperaturas variables,
de alcobas amorosas
y cocinas aceitosas,
donde los alimentos
se pudran o de aroma te colmen.
Y la vida será todo eso,
eso y mucho más,
un camino de puertas
que se abren y cierran
con asombrosa celeridad,
y sufriremos y gozaremos,
porque la vida es todo eso,
una estancia diferente,
un dominó de líneas divergentes.
Y llegará el inesperado momento,
aunque pronosticado fue en su nacimiento,
y la vida caerá entonces en el abismo,
en el repentino agujero de la muerte.


La vida será eso, todo eso,
una sucesión de puertas de felicidad 
                         y de lamento.

domingo, 29 de enero de 2012

Soy mi propio enredo

Soy la cuerda que se lía en su propio lío,
que se enreda en su propio enruedo,
un nudo elaborado con la sutiliza
de un maestro de su oficio,
un nudo aspirante a ahogarse en su propia asfixia.
Aprieto con fuerza, con demasiada tesón,
y mi cuerpo se anuda sin parangón.
Los expertos lo intentaron deshacer,
pero ni la nanotecnología desenreda lo enrededado.
Solo si miro al Magno, puedo encontrar la solución,
que no hay mejor desenredo que el filo de un espadón.

Manos heladas de infierno

Manos frías, secas y enrojecidas
me recuerdan cada día
que no hay nada peor que la soltería.


Manos inflamadas por un fuego
que congela sus venas enseguida,
cuando las saco de la manta que las abriga.


Manos arrugadas por el tiempo,
por la ausencia del amor sincero,
por la ausencia de una lengua que las humedezca en un velo.


Manos, al fin y al cabo, solitarias
de un ser que feliz por su trabajo
de vez en cuando consternado las mira.


Frío, frío que pasa de las manos a los pies,
dejando enmedio todo un cuerpo desolado,
un despojo vivo a ratos, vivo y muerto.


Mis manos, oh desgraciadas, sufren
la ausencia de ese aliento cálido
que sale de lo más profundo de tu cuerpo.


Mis manos, 


un espacio helado
                         en este infierno.

viernes, 27 de enero de 2012

Sin tiempo para nada

Llevo días sin escribir nada en el blog porque no tengo tiempo para nada. Hace una semana me llamaron para trabajar de interino y desde entonces no he podido hacer otra cosa que adaptarme a los cambios súbitos. Por ello la frecuencia de escritura en este blog se verá reducida considerablemente, pero intentaré seguir escribiendo.

Por cierto, estoy muy feliz.

viernes, 20 de enero de 2012

Algo que no comprendo

Llevo unos días queriendo escribir relatos o alguna de mis típicas entradas de reflexión y soy incapaz, porque me persigue una cierta música que me lleva a cortar las frases. Aunque parezca extraño esto me agobia muchísimo, porque esa música me libera demasiado el corazón, me hace más sensible, me hace sentirme peor, dañarme con la parte más afilada de la palabra. Escribir relatos, reflexiones, curiosidades, recuerdos, me sienta al contrario mucho mejor, me hace llevar el día con más tranquilidad, como liberado; mi día fluye tras soltar palabras líquidas retenidas sin razón concreta. 

Incluso ahora que escribo esto siento esa música terrible y me hace que me esfuerce mucho para poder escribir estas breves palabras. En cualquier caso, sé que esta musa cantarina se va a callar pronto...

Un saludo.
Miserable mortificador.

Alegría disfrazada de falso sueño

Alegría debería llamarse hoy mi nombre,
cuando el sueño parece mutarse en realidad.
Alegría debería llamarse hoy mi cuerpo,
cuando sabe que su camino se afianzará.
Alegría es hoy algo de tristeza
de una rara vorágine de sentimientos.
Alegría en mí nunca es esa llama
que prende el cuerpo y llena el alma
de energía positiva y buen karma.
Alegría debería llamarse hoy mi nombre
y sin embargo se queda en una pose
petrificada por un cerebro demasiado inquieto.
Alegría fue un día tu nombre, tus manos,
tus murmuraciones, incluso tu aliento.
Alegría fueron tus pasos firmes sobre el suelo.

¿Dónde está ahora todo ese falso sueño?
¿Dónde están aquellos ficticios momentos?
¿Dónde? Quisiera saber y sin respuestas me quedo.
Maldito me creería, si fuera supersticioso,
De mala estrella me vería, con mucho acierto,
pero como digo en nada de esto creo,loco.

Alegría debería llamarse hoy mi nombre,
y sin embargo no soy más que lamento.

jueves, 19 de enero de 2012

¡Calla ya, Musa del montón!

Te pido, oh Musa, que te alejes,
que relajes esta tensión,
que las cuerdas que tu magia tiene
me liberen de la emoción.
Que la vida se me hace ardiente
y las penas siempre aparecen,
que yo quiero ser libre,
libre de la palma que me sostiene.
Tú, versos siempre me susurras,
a veces los pones sin mi intención
y en el texto tus letras figuran
sin la mano de este artesano insano.
Te ruego, oh Musa imperecedera,
que ya se acaben las penas,
que la vida tiene una vela
de rápida consumición,
consumando con su llama
la existencia de mi alma.
Oye esta mi petición,
que el corazón se aburra
y se duerma en el gran sopor;
Que este servidor no sabe,
no sabe lo que es la práctica,
la práctica del verdadero amor.
Y harto de tanta palabra líquida,
consumará su perdición,
si no llega pronto el hechizo
que mate a su musa la insaciable,
la de la boca de melocotón,
de labios esponjosos 
y ojos cargados de sol.
y ahora me dispongo
a terminar esta función
y que la letra ligera del verso
aplauda con emoción
a su más miserable siervo,
o sea                  YO]

miércoles, 18 de enero de 2012

Le fou

Esta mañana he visto a uno de los locos del pueblo. Lo he mirado a los ojos y siendo sincero no he visto grandes diferencias entre él y yo. Lo que no entiendo tampoco es por qué siempre me lo encuentro en el espejo.

martes, 17 de enero de 2012

Una propuesta interesante

"Jose, ve escribiendo relatos, que vamos a subirlos a internet en epub."

Mi mejor amiga me proponía ayer aprovechar su blog para subir pequeños libros de relatos y que quien quiera pueda descargarlos y tenerlos en pdf o en epub. La idea me gusta mucho, así que voy a empezar a buscar ideas y a elaborar relatos que giren en torno a algún hilo conductor. ¿Cuál? Aún no lo sé. La cuestión es que tengo esa pequeña ilusión, porque además va a tener que enseñarme a maquetar; y solo con pensar que voy a aprender ya me siento muy gratificado, además de que voy a tener compendiados mis relatos, bien juntitos y recogidos, como a todo padre le gusta tener a sus hijos. 

Veremos el resultado y si se acaba cumpliendo esta nueva etapa ociosa. 

¡Que las palabras líquidas nos amparen! 


Y como he aprendido hoy, "escribir es olvidar" (Pessoa) encuadra tal vez mi vida. Porque yo escribo como terapia, como una necesidad de escapar de la realidad, de expulsar sentimientos; Quizás esto explique también un rasgo que me caracteriza en la mayoría de mis escritos: pesimismo. Expulso mi pesimismo, mi tristeza, mi soledad, mi mal del mundo, y es curioso pero me siento mucho mejor después de licuar palabras. 

Algo más que me ha enseñado Pessoa hoy: "Quien mata un sueño está mutilando su alma". Esto carece de la necesidad de explicación. Mis sueños: ser profesor, encontrar el amor, escribir mejor, etc. 

Gracias Eva, por darme sueños sin requerírtelos. Juntos haremos un sueño desde la distancia.

lunes, 16 de enero de 2012

Suda el cielo y mi corazón llora

Suda el cielo unas gotas
de una belleza singular,
la Sierra se viste de boda,
no sé por qué será.

Dicen que es alegría,
porque adora a sus andaluces.
El campo se bebe con ansia
las lágrimas voraces del lunes.

Llevo tiempo sin verte,
oh lluvia, que viene de fuera.
Tiempo llevo sufriendo,
oh lluvia, la que de mí aflora.

Caen de mis ojos con fuerza,
como aguijoneados por una abeja.
Son las lágrimas del destino,
que siempre se vuelve cansino.

Salgo y veo con mi Xena,
oh lluvia, tu miseria,
empápame en este camino,
que ya está siendo muy dañino.


domingo, 15 de enero de 2012

Sombra o luz

¿Por qué asombra y no alucina
la sombra a la luz?
Porque la sombra oculta secretos
y las luz los pone al descubierto.

sábado, 14 de enero de 2012

Noche de alcohol y otros pensamientos

Salí de tapas con viejos amigos
y la noche nos sumergió
en su hipnótico suspiro.

Entre comida, risa y alcohol
tu voz venía a mis oídos,
tu boca a mi corazón.

El pasado se afianzaba
y entonces el presente
se puso en marcha.

Conversamos bajo la música
de un pub muy conocido,
en sueño ilusionado de todo libro.

El relente caía profundo
y os caló como a mí,
en el fondo del asombro.

La bomba se activó
como yo esperaba,
pero gracias os doy porque no explotó.

Preocupaciones sin sentido,
os parecieron, lo sé yo,
vuestro cariño, mi devoción.

Mil años pasaran, mil años serían
un retorno fascinante e imprevisible.
Mil años nacieran, mil años corrieran
vosotros y yo acabaríamos felices.

Estas palabras se han deshilachado,
poco importa, las acojo con agrado,
porque ayer hablé y todo fue encanto.

Ahora callo, que es buena hora,
detengo la verborrea líquida
para volver a ti, a tus ojos de gato.

Y entre pantalones de pitillo
y gafas con estilo, maldigo 
con desesperanza al asqueroso de Cupido.

---------

Y si lo pidieras volaría
al jardín de tu persona,
sin dudarlo un segundo,
por el camino de la aurora.

Y si sé que nada ocurrirá
porque el destino tiene su ira,
yo partiré con la pluma
a escribir mi historia de espuma.

Si pudiera borrar los trazos
que la desesperanza deja,
cogería la cuchilla y con asco
mi emoción haría menos espesa.

Pero nada sucede, nada ocurre,
y como buen palabrero líquido,
mi corazón se consume.

viernes, 13 de enero de 2012

Poema onírico

He sonado esta noche un poema completo, pero ahora no recuerdo casi nada. Llevo toda la mañana dándole vueltas y no consigo recordarlo. Al final haría mejor teniendo a mano una libreta donde anotar todo lo que se me ocurra para que no desaparezca. 

Solo recuerdo la sensación de reiterativo y la palabra "habla", así que ahí va un intento.

Habla, habla, habla,
dice la memoria lagarta.

Habla, habla, habla,
antes de que todo decaiga.

Habla, habla, habla,
solo mi garganta mental.

Habla, habla, habla,
solo mi consciencia mala.

Habla, habla, habla,
y hablo sin saber que callo.

Habla entre susurros,
en los sueños más oscuros,
al amor no correspondido,
que siempre sale de la nada.

Habla con una canción
cuyo tema nunca cambia:
tú no me quieres, no pasa nada,
yo te quiero, con muy mala pata.

Hablar no sirve de nada,
solo para ver el fondo del pozo,
el reflejo de la verdad,
que en mí siempre es amarga.

Habla, habla, habla,
por más que lo repitas,
nunca nunca hablas,
aunque ayer vieras el futuro,
                                         en su garganta.

jueves, 12 de enero de 2012

Poner voz

Hay algo que me obsesiona desde hace un tiempo, casi un año: la voz. 

Me obsesiona la rapidez con que se borran los matices de una voz que llevamos tiempo sin oír, cuando alguien ha muerto o cuando no vemos a una persona que queremos. ¿Cómo recordar la voz de un muerto, si hasta la propia cara del mismo se hace invisible? 

Ahora me obsesiona, además, la voz de gente que voy conociendo por internet, con la que conecto bien, pero con la que no he compartido una sola conversación telefónica. Sus voces son solo resquicios de sonidos que mi cerebro crea para darles algo de volumen a la palabra líquida que leo. Intento saber si la voz es grave o aguda, si suena rasgada o es limpia, si es melódica, si las palabras se atropellan en su boca o incluso si el volumen es bajo o alto. Miro las fotos y la construcción vocal comienza su proceso. 

En cualquier caso, la voz es algo muy personal, una activador de sensaciones. Por suerte hay voces que conoceré. Por desgracia, hay voces olvidadas que nunca regresarán. ¡Qué disfrutéis de las voces de los que os rodean! ¡Son un regalo!

miércoles, 11 de enero de 2012

Iluminas mi mirada con tu palabra

Iluminas mi mirada con apenas una palabra,
porque todo parece posible, debe serlo.
Quizás me la enciendas con tu voz,
con esa vibración desconocida,
con ese tono inaudible,
con esa gravedad que no he sentido.

Iluminas mi mirada con apenas una palabra,
porque me induces una filosofía,
proyectas un manto que oculta,
esconde, la imposibilidad,
apenas sé entonces que lo es.


Imposible puede ser, por supuesto,
pero como yo casi no lo sé
creo que podría conseguirse
un proyecto imposible
bajo soportales de posibles.

Ilumina mi mirada con tu voz,
con solo eso me conformo.

martes, 10 de enero de 2012

Arquitecto del aire

Construyo castillos en una nube casera
y abro las ventanas para que me envuelva
ese aire de esperanza falsa, pero necesaria.

Construyo castillos en el aire, 
aunque no sean seguros,
pero vivo en España y aquí todo es volátil,

una nube y un castillo tienen aire en sus cimientos.
El corazón eleva la ilusión con su impulso,
su sangre todo lo consume.

Construyo sin ser arquitecto
por ello no me sale nada perfecto,
pero aún respira mi joven pecho.

Construyo castillos preciosos,
¡Qué triste que caigan por sí solos!
¡Qué triste que nunca se sostengan!

Construyo castillos en el aire
hasta que el ánimo no pare,
y con dolor seguiré con el arte.

lunes, 9 de enero de 2012

Mi mente tuerce la realidad

Nada quiere salir bien, me parece. 
Me parece que los nudos no fueron creados para mí.
Para mí, no quiere haber nada,
Nada.

Soy pesimista, lo sé.
Sé que no debería,
Debería confiar más en lo positivo,
Positivo.

Quiero querer,
pero no puedo querer.

Quiero enseñar,
pero no puedo enseñar.

Quiero ser libre,
pero no puedo ser libre.

Quiero cosas que no suceden,
aunque pudieran suceder.

Quiero
un presente a mi medida.
Quiero.
No puedo, porque no hay día.

domingo, 8 de enero de 2012

¿Oasis?

"Escribe", me dice la razón,
escribe para que el corazón 
desacelere su ritmo,
no se hunda por el sismo.

Y escribo con el corazón,
porque eso es la pasión:
hablar entre silencios,
pensar en mis papiros,

Ver que eres incendio,
no saber si esto es cierto,
si solo es mi imaginación.

Esperar un mensaje tuyo,
creer en un posible sino,
no crear falsos sueños.


Superiores sin serlo

Aquella mirada me marcaría para siempre.

Era tiempo de calor, verano, en Málaga, yo apenas tenía 17 años, un joven reflexivo, encerrado en un hotel aislado, junto a una carretera nacional. De aquel verano recuerdo la sensación de bochorno y el estrés que se había incrementado tras la selectividad. Fueron tiempos de miradas al mar, de equilibrios con la bandeja en mi delgada mano, de reflexión, de inicio de amistades y, sin embargo, tiempos difíciles, porque en mi cabeza solo se imponía un pensamiento: la universidad. ¿Qué sería estudiar en una ciudad? ¿Cómo sería la gente? ¿Podría aprender todo lo que me gustaría? ¿Lograría sobrevivir al mundo? ¿Cómo podría superar la distancia del nido familiar? Las preguntas eran muy numerosas y mi complejo de inferioridad daba respuestas inconexas, falsas. 

Aquel verano, asimismo, me interesé aún más por la prehistoria, por la evolución del homo hasta nuestros días y leí varios libros sobre el tema. Me fascinaba sentarme en la terraza de la habitación de cara al mar, con el sonido de las olas y la intensidad del azul del cielo, con las piernas estiradas y apoyadas sobre la balaustrada, e imaginar aquellos primeros homínidos, intentar meterme en sus cabezas, en sus movimientos, en su realidad, en sus sentimientos... y lo que obtenía como resultado era un amasijo de pensamientos, sentimientos, realidades y movimientos tan similares a los de un hombre actual que me atemorizaba pensar en que una vez existieron y desaparecieron. Pensar en mi propio exterminio, el de mi especie, me producía pavor, porque no solo lo imaginaba, lo veía como un espectador más, como si a mí mismo me ocurriera; la naturaleza me dotó de una gran destreza para vislumbrar mundos e internarme en ellos cuando todo va mal y resulta que al leer aquellos ensayos yo mismo formaba parte de aquel duro mundo, que debió ser muy bello, pero terriblemente peligroso. 

Una buena mañana, creo que fue domingo, fuimos al zoo de Fuengirola. Era la segunda vez que iba a un zoo. Aquel día disfruté mucho con mi hermano, viendo tantos animales preciosos y divertidos, sobre todo aquel mono que, en medio de un aplastante calor, se entretenía saltando de rama en rama como un niño pequeño que juega a saltar por el sofá y los sillones; parecía estar feliz y hasta sonreía, al menos a mí me lo pareció, aunque sé que no es posible. Pero no todos los animales vivían como él. Había muchos que buscaban la sombra y se escondían de las miradas; estaban cansados y tristes, seguramente por el calor. Y entonces llegué a un escaparate y lo vi.

Un chimpancé.

Estaba sentado, con la espalda apoyada en la pared y miraba con tristeza. Lo miré a los ojos y me quedé petrificado, congelado, así como el tiempo y todo lo que me rodeaba. ¡Aquellos ojos marrones, que sigo viendo en estos mismos momentos, eran tan, tan humanos, tan llenos de vida, de reflexión! Guardaban en su interior una inteligencia que me asombró. Era un humano encerrado en un cuerpo similar al nuestro, pero más ágil, más fuerte... y sin embargo era un prisionero. 

Desde ahí el resto de la visita se hizo aburrida, ya no presté atención a nada más, solo recordaba aquella miraba, que no creo que pueda olvidar nunca.

Aquel día fui más consciente que nunca de que no somos superiores, de que somos animales con la etiqueta de poseer una razón más desarrollada, pero animales; unos animales demasiado egocéntricos, seres que se creen dioses cuando no son nada en realidad. Una mota de polvo en el planeta, tan insignificantes que nuestra extinción dotaría al mundo de una mejora edénica. Una abeja nos supera en importancia y si no, preguntemos a los expertos que ahora mismo estudian la acelerada desaparición de estas y las terribles consecuencias que conllevaría su desaparición.

No he vuelto a cruzarme con ningún chimpancé más, pero estaría encantado de volver a hacerlo.

sábado, 7 de enero de 2012

Yo es otro, un libro, locura...

Antes que comprar una isla, como ese hombre que hoy nos ha enseñado en la 1 de televisión española, preferiría crearla, desde la nada. Ordenar a la lava que estalle en el lugar indicado y que se solidifique. Cantar a las plantas para que crezcan a mi antojo por la superficie de mi recién nacida isla. Y una vez creada, construir un palacio estilo renacentista, semejante a los que custodian el Loira. Y vivir en él acompañado. Dos personas bastan...

... y cierro el libro acto seguido.

Mi libro es otro bien distinto, interconectado con muchos otros, con historias que ya están iniciadas, con otras que acaban de empezar o terminar, con parajes inexistentes, inexorables, lúgubres, iluminados, pantanosos, libres, dispares, solitarios, policromados, vivos o muertos. Un libro con música propia, la mía, la tuya, la del resto; un canto, una melodía rasgada, rota, reestructurada, experimental, clásica; con ritmos pausados y acelerados. 

Mi libro se derrite y se solidifica sin que yo apenas me percate, y en cada nueva solidificación, soy otro, porque "Je est un autre", como decía Rimbaud. Yo es otro, que parece ajeno a mí, pero que soy yo en mis múltiples facetas, miles, infinitas. Yo es un entramado de capítulos, tramas, subtramas, pesonajes que vienen y van, otros que aparecen en escena por vez primera y se marchan enseguida o que penetran alguna de mis  otras facetas con su fuerte presencia, como el planeta que es absorbido por el agujero negro. Yo es otro y es yo sin serlo, incluso eres tú sin serlo, o él sin serlo. 

Yo es un conocido muy desconocido, sorprendente, como el mismo día y la misma noche, como tú.

viernes, 6 de enero de 2012

Día de Reyes

Siempre fue la noche de Reyes, una noche corta, muy corta. Recuerdo que de pequeño me acostaba tarde y me levantaba muy temprano, bajaba las escaleras con nerviosismo, deseando ver qué regalos me habían dejado debajo del árbol. Aquel pequeño, tan distinto de quien ahora soy, vivía inmerso en la ilusión y se entusiasmaba con poder ver el planeta venus a las 6 de la mañana en el cielo; pero nunca lo vio, aunque lo viera siempre, porque no sabía que lo que estaba viendo no era una estrella, sino el mismo planeta. 

Anoche me acosté tarde y sin sueño, alterado por tu presencia. Los reyes vinieron contigo y la nieve cayó como debía, suave, ligera, bailarina. Cerré los ojos y mis pensamientos ya no fueron los regalos que pudiera encontrar, solo un soplete imaginario que abrasaba, un estado de rabia inherente al destino. Observé las manos ágiles y arrugadas de las Parcas, vi cómo tejían mi telar con una risa socarrona, pícara. ¡Se divertían! Así fue como supe que debía interpretar la imagen que en el mismo estaba observando, como un teatro del absurdo, que me gustaba, que me causaba un nerviosismo propio del niño pequeño que bajaba a la cocina y se subía en el poyete para otear el manto celestial en busca de un planeta que parecía estrella. Me metí en la cama, todavía solo, pensativo, sigiloso y las palabras tejieron en mi mente historias que seguramente no sucederán, sentiemientos que seguramente no son verdaderos, algo que yo creo y que lo mismo no son y pasa como cuando escribí el verso "polvo lo que debió ser pólvora", todo quedará en una fantasía explosiva, que explotará en mis manos...

... o quizás no, nunca se sabe.




Parcas traviesas, dejadme tranquilo
tejed una historia que sea digna de este papiro
que ni Esquilo haga de mí más tragedias,
ni Ionesco cree absurdos a mi costa.

Parcas risueñas, viejas tejedoras,
dibujad un camino que me lleve hasta Sevilla
donde probar cosas nuevas,
donde ver al fin el nido del Ave Fénix, el feliz.

miércoles, 4 de enero de 2012

Tu brillo perenne en mi pupila

Miro su compostura de persona hecha para la moda, para ser contemplada y vestir ropa especial, elaborada con el tejido puro de la seda y el aterciopelado tacto de la lana y siento un calor interno propio del placer de la llama de la lengua que la chimenea extiende en la noche más fría del invierno sobre mi aterida piel. Noto su epidermis junto a la mía y los impulsos nerviosos me llegan confundidos, habiendo ya perdido el sentido, en una mezcla de pieles distintas pero perfectamente conectadas; enseguida no sé si mi piel es la suya o la mía, si el vello de su muslo es suyo o mío, si el lunar con el que tropieza mi yema es parte de su cuerpo o del mío. En la confusión.

Confusión hormonal.

Las feromonas solo se activan y activan los sentidos, encienden la máquina del gozo y las palabras líquidas se diluyen entre su boca y la mía, en una pantalla que nos separa, que nos distancia cuando las palabras parecían sólidas, vivas. Cuando el soplete las incendió. 

Soplete. 

El soplete nos unió y nos quemó para dejarnos luego apeados en una acera equivocada. El desierto inundó con sus arenas la noche eterna y la hierba desapareció. Y, como muchas otras veces, Morfeo dejó olvidado su manto de noche en un baúl de podredumbre e Hypnos no quiso sumirme en un sueño profundo; solo me quedé yo, despierto, tras una pantalla, dentro de una mullida cama, con sábana cálidas, pero solitarias, un libro abierto por una página aleatoria y un cojín enorme en la esquina de la cama. El soplete unió e incendió las palabras líquidas, aquella carga de retórica amatoria, y la luz se hizo perenne en mi pupila. Los ojos cerrados no apagaron su iluminada llama, la tuya. Y la chispa prendió en mí, en este amasijo de serrín que hacen llamar cuerpo y que más bien es un saco de sentimientos que arde con facilidad y se hiela con rapidez. 

Porque te encuentro cada día. Y cada día te pierdo. Porque todo tiene algo de sentido. Porque la confusión está en cada resquicio. Por ti.

martes, 3 de enero de 2012

2012

De 2012
la fortaleza de Hércules,
la sabiduría que la experiencia me siga dando,
la ilusión de un niño que se despierta en mí cada día,
la emoción de las palabras líquidas,
el encanto de saberse vivo,
la paciencia de guiar a unos alumnos que aún no veo, pero que veré y conoceré y sufriré,
el gozo de nuevas sensaciones,
la arquitectura de un edificio en construcción,
la aventura de amar,
el placer de largas sesiones cinematográficas y musicales,
silencios,
vacíos,
naturalezas repletas,
paz,
buena cara,
ojeras,
caricias,
tú,
tú,
tú,
ese yo  del espejo que me imita,
las lentillas cómodas y fortificantes,
una imagen,
tú,
tú,
tú,
mis amigos
2012, eso y más, como es de esperar.