Ir al contenido principal

Vivir en la calle

Cada día que saco a la perra me encuentro con la triste mirada de un señor que vive en la calle. Lo miras sin darte cuenta, como si formara parte de la ciudad, como cualquier árbol, banco, edificio. Si las miradas se cruzan pronto sus ojos se desvían hacia el suelo, con miedo, vergüenza. 

Hoy me ha dado especial pena, porque el sol y la humedad ciernen la atmósfera contra el suelo, en su calurosa pesadez. El hombre barbudo intenta escapar de esa plancha de calor aplastante. Lo hace refugiándose en la sombra apenas fresca de un árbol. 

¿Hay algo tan penoso como ver el mal ajeno?

Siempre me he preguntado cómo alguien puede acabar solo y vagabundo en la calle, sin nada ni nadie; en la más desolada soledad de aquel que ha terminado padeciendo los males del sistema, de la sociedad. ¿Acaso a nadie le importa tan depravado destino? Parece que no molesta demasiado a muchos. 

"¡Qué se busque un trabajo como todos!¡Un vago es lo que es!" es el típico comentario que dedica más de uno al pobre vagabundo que extiende la mano esperando una limosna que rara vez llega.

Es cierto que alguno abandona todo y se decide a la solitaria vida del sintecho por propia voluntad. Si es elección propia no hay problema. No me da pena en ese tipo de casos. Es más, me da envidia saber que alguien consigue lo que quiere. Lo que realmente me apena es vivir bajo un árbol o en una caja de cartón forzado por la situación.

En cualquier caso, escribo hoy esto porque además he visto cómo se repite de nuevo el vandalismo dirigido contra un pobre que duerme plácidamente en un cajero. Lo increpan, lo despiertan, le dan patadas e, incluso, le prenden fuego. 

¡Qué miserables podemos ser!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Resistencia de Rosa Aneiros en español

Hoy vengo a hablar de un libro que me regaló una estupenda amiga hace un par de meses y que me sorprendió mucho: Resistencia de Rosa Aneiros en español o en castellano, como prefiráis . Rosa Aneiros cuenta en un lenguaje poético, fresco y renovador una difícil historia de amor entre Dinís y Filipa en el Portugal del siglo pasado; explica y narra, además, la atmósfera que rodea a dicho romance: la historia de unos personajes secundarios, que bien podrían ser tratados por principales. Expresa con soltura la velocidad con que pasa el tiempo y deja al final el corazón repleto de salitre. Esta historia nos narra las dificultades de un amor en una época y unas circunstancias determinadas, donde las leyes de la vida lo rigen todo y la resistencia es lo único que puede hacerle frente. En ella encontraremos personajes hechos de salitre y agujas de pino, que deberán afrontar una lucha con la vida y con los personajes que obstaculizan su felicidad, mediante tesón y una acérrima re...

Una tradición muy andaluza: el agareo

En Andalucía, por lo menos en la zona de Granada costa y Almería, todo niño pequeño sabe que puede llegar algún familiar o adulto que al grito de un " El agareo " se te lance y con otros niños, los primos o amigos, te agarren el cuerpo, te bajen el pantalón y, tras muchos forcejeos e intentos de no dejar tus partes pudendas al descubierto, acaba quedando semidesnudo de cadera para abajo y recibir un escupitajo en el susodicho pene.  Yo he sufrido muchas veces el agareo por parte de mi tía la más joven, aunque nunca me escupía. A simple vista puede parecer un horror, pero en el fondo todos se ríen muchísimo. Yo con el forcejeo me lo pasaba de escándalo, envuelto en risas.  Castillo de Salobreña y cruz cristiana a sus pies. Hace unos años descubrí por casualidad el origen de esta tradición andaluza. Se trata de un juego nacido en tiempos de la conversión de los moriscos. No creo que sea necesario situar los hechos, porque todos sabemos lo que ocurrió tras la c...

Sin escribir escribiendo

Estoy perdido de la red, pero pronto estaré de vuelta por aquí. Estoy acumulando energías y cada vez me noto con más ganas de volver, escribir, contaros mis conclusiones, mis tonterías varias o simplemente comunicarme con los pocos que me leéis. Por lo pronto me apetece escribir un poco ahora, sin guion previo, como a mí me gusta tanto, como la imitación de la naturaleza, dentro de un orden que no sigue orden, de un caos que no es en realidad caos. Este verano ha sido muy duro en muchos sentidos y agosto, en especial, me ha dejado como dentro de un agujero negro, pero aquí estoy vivo y coleando, como el pez que a pesar de haber sido pescado a veces vuelve al mar y nada como ya lo hacía antes de caer en el anzuelo. Me han pescado este verano los overbookings, los descuadres, las cuentas no ajustadas, las broncas, los papeleos y los clientes estúpidos. Sí, he dicho estúpidos, porque también los hay, aunque por suerte no es la norma general. Para mi sorpresa, no he escrito ni una sol...