martes, 23 de agosto de 2011

Un paseo por la "romanilla"

Paseando por la romanilla percibo tres olores: algas, salitre y antigüedad.

El paseo se acaba, comienzan las salinas y los sentidos se disparan. Caminando la nariz se llena del olor de la muerte; las algas acumuladas junto a las salinas, que se pudren. Sabes entonces que estás muy vivo, porque tu cuerpo no desprende ese aroma pestilente. 

Cuando el viento sopla, que hoy lo hace a ligeras rachas, acosa el cuerpo con el salitre e inunda las fosas nasales con su exquisito aroma, a fresco. 

Y no solo eso, en el camino aparece un olor más potente, de esos que atraviesan hasta el cerebro, el cuerpo y cualquier poro que pudiera estar obstruido. Paseando se descubre que en las piedras de la cañada hay trocitos de cerámica, mampostería, etc. Lo que no se ve, se percibe y lo que las plantas, arbustos, cañaverales, palmerales ocultan no es otra cosa que lo que una vez fue vida. Lo que parece a simple vista una montaña de escombros es mucho más, el pie de una torre derruida. Lo que parece un cambio en la orografía de la orilla es el resto de un antiguo puerto romano. Porque la "romanilla" es un cementerio de edificios romanos sepultados misteriosamente hace mucho; es lo que queda tras el paso de una probable riada.

Paseando por esta playa, uno puede pensar y sentir esto que yo he sentido o sentir muchas otras sensaciones. Porque el paseo no siempre es el mismo, donde yo percibe olor a salitre otro podría haberse fijado en la belleza de la bahía de Almería y habría prestado más atención a los acantilados de aguadulce-enix, a un mar de montañas que cualquier desconocedor de la zona podría confundir con las costas africanas y que, sin embargo, es un tesoro de la provincia, un cabo de gata asombroso. 

Paseando por esta playa, otro podría no haber siquiera reparado en el entorno y haberse fijado más en la orografía de la piel de su acompañante o en el dulce aroma de su cuello. Porque el camino depende del momento, de si se hace en solitario, en pareja o en grupo. 

Paseando todo es posible.

2 comentarios:

  1. Todo pasa y todo queda,
    pero lo nuestro es pasar,
    pasar haciendo caminos,
    caminos sobre el mar...

    Caminante no hay camino
    sino estelas en la mar...

    Hace algún tiempo en ese lugar
    donde hoy los bosques se visten de espinos
    se oyó la voz de un poeta gritar
    "Caminante no hay camino,
    se hace camino al andar..."

    Golpe a golpe, verso a verso...

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  2. Fíjate que me estaba acordando de estos versos mientras escribía esta entrada.

    ¡Qué maravilla!

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