martes, 9 de agosto de 2011

Starman

Imaginemos por un momento que una mañana os levantáis por un ruido que proviene de vuestro salón. Os acercáis al lugar mientras os desperezáis y justo al cruzar el umbral de la puerta os encontráis con alguien que no esperábais.

Un ente extraterrestre ha cruzado la atmósfera y, una vez en la Tierra, toma la estructura molecular del cabello de alguien enrollado en un album de fotos. El ente, que antes no era nada más que una energía que fluye, crece y crece hasta que adquiere el aspecto y la edad concreta del ser copiado.

Imaginemos por un momento que una mañana os topáis de repente con alguien que creíais desaparecido. Desaparecido para siempre, porque la muerte ya se lo llevó no hace tanto. El choque debe ser brutal. 

El ente os miraría con la misma sorpresa, pero con una curiosidad voraz. Querrá saberlo todo, aprenderlo mediante repetición. Tendrá una misión y deberá llegar a un lugar y en una hora en concretos, desde donde podrá regresar a su planeta. Ese ente os llenará de alegría, porque está lleno de inocencia, porque os podrá parecer más humano que cualquier otro humano, porque en el fondo es capaz de reconocer lo que a su especie le falta.

Imaginemos por un momento que una mañana, os cambia la vida. Ayudáis a ese ser extraño y a la vez tan conocido, tan perdido. En ese mismo instante, vosotros sin saberlo, habréis cambiado vuestro presente, vuestro futuro, y a cambio de vuestra ayuda, recibís un regalo; el mayor que podríais desear, sin siquiera haberlo solicitado.

No hay que imaginar demasiado, para eso solo hay que ver la película producida en 1984 titulada "Starman" y descubrir una película fabulosa y repleta de diálogos maravillosos. Al final, os sentiréis reconfortados.


2 comentarios:

  1. Imaginemos que en tu casa vive desde hace 3 años un espíritu que desapareció su cuerpo en el pasado. Imaginemos que cuando quiere pedirte alto se pone en contacto contigo de la manera más inimaginable. Imaginemos...que no es una imaginación, ni es un sueño ni es una paranoia. Imaginemos que es una realidad... Sólo queda adaptarte a la situación.
    Imaginemos que un día encuentro este blog de casualidad. Imaginemos que nos conocemos, pero nunca nos hemos visto. Imaginemos que soy un espíritu y que he entrado en tu blog.

    !Me encanta cómo escribes, simplemente!

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  2. Muchas gracias, Helmanticae Maria. Te preguntaba porque creía que eras alguien que conozco. Pero ya veo que después de tres comentarios tuyos ya puedo decir que empiezo a conocerte. Gracias de nuevo por comentar. Así me siento menos solo. :)

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