jueves, 12 de abril de 2012

Una ruta clara

El placer tiene una ruta
determinada, novedosa,
primero cruza la puerta,
sube las escaleras,
accede a la vivienda,
al entrar gira a la derecha,
el pasillo es largo, espejo al final,
el fondo gira a la izquierda,
verás una hamaca, una estantería,
está la cama grande, otro espejo,
un armario y el blanco pintado con acierto.
Allí aparece la mirada,
un pelo negro amazónico,
labios gruesos, grueso todo,
manos fuertes, acaso delicadas.
El placer tiene una ruta,
una ruta hacia tu cama.

2 comentarios:

  1. De un erotismo contenido extraordinario. La buena poesía como el buen sexo no es explícita.

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  2. Vaya, muchas gracias. Me enrojece tu comentario.

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