viernes, 29 de abril de 2011

Quiéreme,
la muerte,
si me quieres de verdad.

Abrázame,
con la soga,
si me abrazas de verdad.

Bésame,
púas,
si me besas de verdad.

No olvides,
el cuchillo,
si me olvidas de verdad.

Porque en ese amor,
los abrazos y los besos
verdaderos
son los que se olvidan de verdad,
cuando se renuevan día a día
y el tiempo los hace mejorar.

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