martes, 6 de diciembre de 2011

Convertirse en vacío

Convierte el daño en un vacío ilimitado, pero con cuidado. El vacío no solo consume al enemigo, sino al propio que lo produce. Es como un viento seco que deshidrata la piel, la endurece y la va rasgando con lentitud pero sin pausa. 

Me estoy convirtiendo en ese vacío que puede que me mate. Aún conociendo los peligros, no pienso dar marcha atrás. Que el tornado arrase lo que debe arrasar. Que la lluvia limpie el ambiente arrastrando en su caída las partículas del aire. Que el terremoto sacuda todo lo que se sostiene con dificultad sobre el terreno. Que luego llegue el vacío que produzco. Ese es mi propósito: lanzar un chorro de vacío hacia ti, que no me lees. Así podré darte lo que más duele, el olvido. Tu cuerpo sentirá mis garras invisibles. Tu corazón verá bloqueadas las compuertas sanguíneas. El oxígeno ya no saqueará tus pulmones. Y no solo eso. Te regalaré recuerdos desgarrados, como tú me agasajaste con un recuerdo asqueroso justo en mi cumpleaños. Porque no miraste el alcance de tus hechos, yo tampoco voy a mirar el alcance de los míos. Un vacío insondable te cubrirá. Y algún día comprobarás que valía más un pasado aterrador que un presente maravilloso. Sabrás que tu imagen se quebró de repente. Tú mismo la quebraste. Y aunque al quebrarte me has quebrado mi propia existencia, no cesaré en el empeño de voltear los cristales restantes y machacarlos con mis propios pies. Serás vacío.

Eres vacío. Estas son mis últimas palabras hacia ti, que no me lees, porque ni eso sabes. Afánate en tus comidas y ten cuidado con lo que la mano que ahora besas sostiene. Te auguro que nada bueno esconde el frasquito que sujeta. He podido oler la podredumbre que guarda en su interior y he de reconocer que es un olor mezquino y nauseabundo. No te fíes demasiado. Puede que tu delicioso guiso acumule entre los garbanzos sustancias peligrosas. Te informo y no debería, pero a pesar de todo me preocupa tu futuro. Y a pesar de todo también te odio. Por eso eres y serás un eterno vacío, oscuro, sin noches ni días, sin frío ni calor, nada, una suspensión. Una nada colosal que sale de mí desde hace mucho y que ahora proyecto contra ti. 

Vacío. 
Das pena. Haber sido tanto y no llegar ya ni a caspa. Ser tan solo un gran vacío. Una gran nada.

Por cierto, gracias por ese último regalo. Me hiciste el peor de los pasteles. ¿Querías matarme de indigestión? No lo lograste. Siento tener que decírtelo. Hasta rompiste tu palabra... eso sí que me duele, porque afecta a memorias sin voz.

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