miércoles, 14 de diciembre de 2011

Carga perdida en los raíles

El tren del amor
llega con retraso.
Su interior aclamo,
pero es escaso
el momento, un espasmo.
¡Vaya asco!
No llegó.


Amor que no viene
mi cuerpo desgasta
y el destino siempre
pone el horror en mi cama.

La bomba cayó sobre Hiroshima
y de ahí pasó a mi interior
solidificada en un corazón,
un corazón que patina
en esa caja de huesos
que todos fulminan.

Por fortuna aún sigo,
sigo vivo, aunque cansado,
cansado de este sino.
Si no lo encontrara pronto,
pronto caigo por el precipicio.
Precipicio alto y maldito.
¡Maldito bastardo!
Bastardo eros, ciego,
ciego de una vida bebida,
bebida de aire y sueño.
Sueño despierto.

Sueño vivo,
aunque viva casi muerto.

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