Ir al contenido principal

Tesoro

El fin de semana pasado tuve la suerte de tener en mis manos una foto maravillosa y, a la vez, extraña. La foto debió ser tomada en los años 20, años antes o años después. No estoy muy seguro.

En ella aparece un señor vestido de militar, sentado en una silla de mimbre, junto a una mesa que parece de costura. Al fondo se ve claramente un falso jardin de decoración. El hombre regordete tiene apoyado un pie sobre la rodilla y en la mano izquierda sostiene un puro medio fumado. Lo curioso son las dos insignias que cuelgan a la altura de pecho y esa pose tan, digamos, sospechosamente militar.

¡Qué extraño!

El señor es mi bisabuelo José: un señor pacífico, inteligente y delgado (al menos así era hasta que he visto esta foto); un ser entrañable, lleno de amor; alguien para quien sus hijos y su esposa eran sus seres más queridos; una persona trabajadora, que conoció los mejores años de la fábrica de azúcar de Salobreña y que evitaba cualquier tipo de enfrentamiento.

¡Qué curioso!

Este hombre no parece, en absoluto, el mismo que he visto en otras fotos; ni siquiera coincide con su personalidad. Me pregunto si no sería una persona distinta: me refiero a si no sería de ese tipo de personas que conforme van creciendo van cambiando hasta mutar en seres completamente diferentes.  No lo sé.

A pesar de todo, soy incapaz de ver en él a mi bisabuelo. ¡Si odiaba los conflictos y la guerra! ¿Cómo era posible que estuviera vestido de militar, con ese habano en la mano, mostrando dos insignias de guerra y una pose tan "conservadora" y déspota?

Según mi abuela, se trata de una foto falsa, es decir, mi abuelo debió retratarse de militar para regalarle la foto a su novia. En palabras suyas: ¡Niño, pues como se hace en el parque temático Oasis de Tabernas! Claro, así se esclarecen las dudas. Parezco tonto.

Así sí.

Esa explicación reduce las incógnitas y añade una nueva faceta que desconocía por completo: habría sido un  buen actor con esa mirada penetrante y la fantástica capacidad, que demuestra, para adquirir una personalidad ajena. 

¿Por qué os cuento todo esto?

He decidido hablar de la foto porque me sorprendió muchísimo y, sobre todo, porque acabo de hacerle una copia restaurada gracias a photoshop. ¡Cuántas horas de trabajo me han costado hacerme mínimamente con el programa para una tarea tan simple!

Por cierto, jamás lo conocí y, sin embargo, parece como si supiera cómo pensaba en cada momento.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Resistencia de Rosa Aneiros en español

Hoy vengo a hablar de un libro que me regaló una estupenda amiga hace un par de meses y que me sorprendió mucho: Resistencia de Rosa Aneiros en español o en castellano, como prefiráis . Rosa Aneiros cuenta en un lenguaje poético, fresco y renovador una difícil historia de amor entre Dinís y Filipa en el Portugal del siglo pasado; explica y narra, además, la atmósfera que rodea a dicho romance: la historia de unos personajes secundarios, que bien podrían ser tratados por principales. Expresa con soltura la velocidad con que pasa el tiempo y deja al final el corazón repleto de salitre. Esta historia nos narra las dificultades de un amor en una época y unas circunstancias determinadas, donde las leyes de la vida lo rigen todo y la resistencia es lo único que puede hacerle frente. En ella encontraremos personajes hechos de salitre y agujas de pino, que deberán afrontar una lucha con la vida y con los personajes que obstaculizan su felicidad, mediante tesón y una acérrima re...

Una tradición muy andaluza: el agareo

En Andalucía, por lo menos en la zona de Granada costa y Almería, todo niño pequeño sabe que puede llegar algún familiar o adulto que al grito de un " El agareo " se te lance y con otros niños, los primos o amigos, te agarren el cuerpo, te bajen el pantalón y, tras muchos forcejeos e intentos de no dejar tus partes pudendas al descubierto, acaba quedando semidesnudo de cadera para abajo y recibir un escupitajo en el susodicho pene.  Yo he sufrido muchas veces el agareo por parte de mi tía la más joven, aunque nunca me escupía. A simple vista puede parecer un horror, pero en el fondo todos se ríen muchísimo. Yo con el forcejeo me lo pasaba de escándalo, envuelto en risas.  Castillo de Salobreña y cruz cristiana a sus pies. Hace unos años descubrí por casualidad el origen de esta tradición andaluza. Se trata de un juego nacido en tiempos de la conversión de los moriscos. No creo que sea necesario situar los hechos, porque todos sabemos lo que ocurrió tras la c...

Pequeño pensamiento

A veces cuando he llegado a centros nuevos me he dado cuenta de un hecho que siempre me causa sorpresa: el desinterés. El desinterés que a menudo percibo no es un sentimiento que ha nacido sin más en el alumno o en el profesor. Casi siempre es un desinterés provocado. Por una parte consecuencia directa de un alumno que no ha conseguido engancharse a la aventura de aprender y que ve esta acción como algo nefasto, duro, aburrido...algo que no sirve para nada, una pérdida de tiempo; por otra parte, efecto directo de un profesor que ensalza su materia como lo más elemental del sistema educativo y que crea terror dictatorial en su aula o simplemente porque ni él mismo encuentra la metodología que atrae, que produce chispas e incendios o incluso planta semillas que se vuelven árboles y bosques. Por eso, cuando llego a mi aula, voy por los pasillos, estoy en la sala de profesores o en el patio, procuro irradiar felicidad, ternura...y siempre sonrío. Necesito que mis alumnos sientan la calm...