lunes, 26 de noviembre de 2012

Alguien valiosa

Hoy es uno de esos días en que aparece una presencia del pasado, que en realidad es ausencia, porque hace ya 26 años que falleció. Ella es el tema olvidado de mi familia y, sin embargo, alguien que sé que habría sido muy importante en mi vida. De ella conservo recuerdos que no son recuerdos, son invenciones, una imagen compuesta por las escasas fotos que he visto de ella, una voz ronca inventada, un cabello negro, recio, fuerte y completamente enroscado como la concha de un caracol. 

Una vez soñé con ella. Estaba envejecida; la piel estaba muy acartonada y tenía el cuerpo escuálido cubierto por ropa raída negra. La recuerdo como si el sueño hubiera sido real. Y hoy la extraño más que nunca. ¿Cómo se habría comportado ante la situación que ha tocado vivir? ¿Habría gritado, llorado, insultado? ¿Se habría enfurecido? ¿Estaría decepcionada? 

Desearía darle un beso y apretarla contra mi pecho. Tal vez derramar alguna lágrima. Decirle que para mí no es olvido, que nunca han saciado mis ganas por dar forma a su historia, a su cuerpo, a su voz, a su olor. Saborear sus comidas y recibir alguna reprimenda propia de una abuela. Compartir mucho con ella. Sé que habría sido alguien muy importante. Lo habría sido sin duda. 

Pero, abuela, me niegan la reconstrucción de tu presencia, porque eres tabú. Eres un recuerdo doloroso, una imagen tan potente en sus memorias, que tratan de ocultarte debajo de pesadas capas de olvido, de silencios. 

Y hoy, precisamente, te necesito. 

Necesito a mi abuela. Si tuviera magia, esa magia que no existe, agotaría toda la naturaleza por traerla enfrente. Abuela, lo que ocurre te desagradaría no sabes cómo ni cuánto. Sería una merma de tu llama, un golpe de frío constante. Y me verías batallar contra lo que no puedo batallar, contra algo que no me corresponde. Pero uno no es dueño de las circunstancias. Las cosas vienen de repente, sean justas o no. La realidad es. Lo que es es y lo que no es no es. Ya lo dijeron hace milenios. Yo no voy a inventar nada nuevo. 

Solo puedo repetir.

Repetir lo que otros hicieron, hacen y harán, cuando cae el rayo, se incendia el bosque, tiembla la tierra, se precipita el cielo o estalla el volcán.

Resistir. 

Permanecer de pie. 

No huir. Hacer frente a todo. 

Si hay que llorar se llora, pero solo deshacerse segundos y actuar. Y, como tengo imaginación, te imagino. Te doy besos en el aire y respiro tu cuerpo, aún habiéndolo olido solo con unos meses.

Y no eres tabú. Para mí no lo serás nunca. Eres. Y quien es, permanece, aunque solo seas un invento de mí mismo. Te necesito. La necesito. Calla a quien habla. Ayúdame a que las piezas vuelvan a su sitio. Y si no puedes, no te preocupes. Hoy no puedo yo, pero con la mano de Cronos en mi hombro, caminaré por las lindes de la vida y recompondré lo que se pueda recomponer. Y lo que no, perdóname, pero lo dejaré como esté. Vida a la vida. Vida a quien demuestre que debe estar en mi vida.

Abuela, haz que razonen los que no razonan, los cerebros vacíos que gobiernan cuerpos de trapo, víctimas que no son víctimas.

Te fuiste, pero permaneces en mi deseo de recuperarte. 

1 comentario:

  1. Hondamente emotivo, cuando las palabras salen de las entrañas, queman y abrasan como ascuas al rojo.

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