miércoles, 12 de noviembre de 2014

Exclusión

No sé si lo he dicho, pero en el instituto en que trabajo la mayoría del alumnado es gitano o marroquí. Desde que estoy con ellos cada vez los comprendo mejor. No porque ellos se hayan quejado de algo en concreto, salvo de que tienen que venir al instituto, cosa que no me sorprende, quizás porque eso mismo ocurre en cualquier centro de nuestro país, si acaso no de todos. Los comprendo porque cada vez conozco mejor su contexto, los conozco a ellos y descubro el cariño y la humanidad que hay bajo el escudo de callosidades de unos niños que se enfrentan a diario a una realidad más dura que la de otros. Lo que no entiendo es cómo después de seis años en el sistema escolar no han adquirido ciertos hábitos básicos. Sin duda la educación primaria es un fracaso en este caso concreto; en el resto de lugares no puedo aseverarlo. 

Cambiando un poco de tema. Concretemos.

Además de francés y sociales, imparto la asignatura de Atención Educativa.

En Atención educativa, lo que antes era alternativa a la religión, al principio no sabía muy bien qué hacer, porque no es una asignatura evaluable ni tiene un contenido concreto. Manejar a los alumnos en ese contexto es muy complicado, por lo que decidí que lo mejor era utilizar esa asignatura para ver películas entretenidas y con cierta reflexión. Las distopías están siendo todo un éxito; se callan, miran la pantalla con atención y me preguntan a menudo porque la realidad que ven en la pantalla es chocante, por distinta a nuestro mundo. Siento que al menos algo está calando en ellos, como el agua que penetra la roca y acaba formando magníficas cuevas. Explicaciones aparte, ayer mientras veíamos una de estas películas me vi de repente mirando la pantalla y mirándolos a ellos, como un disco que se queda atascado en una palabra de la canción. Me quedé pensando lo difícil que tiene que ser no encontrar en esas películas ningún personaje gitano, ningún personaje que me represente, ningún modelo; en definitiva, carecer de un personaje con el que identificarme. Solo recuerdo personajes gitanos en series españolas y siempre estereotipados por completo. ¿No es esto un reflejo de la sociedad? Si no hay inclusión real no se puede cambiar el mundo. Cuando algo está excluido los problemas no se arreglan y el aceite sigue separado del agua sin remedio. Esta metáfora no es apropiada, porque el aceite nunca podrá mezclarse con el agua y los excluidos siempre pueden incluirse. ¿Lo conseguiremos alguna vez? En cualquier caso, cualquiera de nosotros puede verse reflejado porque hay semejantes a nosotros y, de todos esos modelos, podemos llegar a imitarlos.

No sé muy bien lo que digo. Parece que es una tontería, pero yo creo que es un asunto relevante que deberíamos solucionar. Todos alguna vez queremos ser protagonistas de una historia con final feliz.


6 comentarios:

  1. Joselillo, muy buena elección al usar esas horas para ver películas. Puedes aprovechar para que vean películas en las que se sientan identificados y que sean situaciones cercanas y luego acabr con un minidebate. Recuerdo la peli de "la clase". A ver si recuerdo alguna más. Estás haciendo un estupendo trabajo"!

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    1. Gracias. Ya visionamos "La clase", pero no les gustó demasiado. Es demasiado lenta. Una pena, porque a mí me gusta mucho. Eso sí, me preguntaron mucho por Francia y por el sistema escolar de allí. Al menos algo aprendieron.

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  2. Si, estoy de acuerdo con David. Y desde luego no dices tonterías, son reflexiones muy sensatas e importantes. Porque al fin y al cabo el que se siente un bicho raro termina por volver su odio hacia aquellos a los que hace responsables de su exclusión. No cejes, por mucha agua que se evapore siempre queda agua al fondo del pozo.

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    1. Yo no me rindo con facilidad, ya me conoces. En cualquier caso, algo conseguiré. Ya te cuento este fin de semana cositas que he conseguido, aunque no sean demasiadas y quizás solo sean temporales, porque con ellos nada es fijo ni cierto; bueno, la mutabilidad es una cualidad de lo que está vivo, así que tampoco es malo.

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  3. Me encanta ver qué buen maestro eres. Te puedes sentir orgulloso de tu trabajo.

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    1. Gracias, Helmanticae. La realidad es que tengo ilusión, pero no soy tan bueno como me gustaría. El tiempo y la experiencia, espero, me volverán mejor. Un abrazo.

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