domingo, 31 de marzo de 2013

Pánfila

Estar viendo una peli que no veías desde que eras pequeño y de repente darte cuenta de que la protagonista es una pánfila incapaz de manejarse correctamente por la selva. Y mientras estás disfrutando de la película sentir que en otro lado de tu cabeza otra película está reproduciéndose; esa que viene asociada al recuerdo y que, en este caso, me lleva al sofá de mi casa de Salobreña, tumbado junto a mi madre y tapados con una manta, calentitos, disfrutando de la felicidad que aporta un momento como ese. 

Tras el corazón verde es una película estadounidense de aventuras donde no destaca nada por su brillantez, pero que entretiene, más aún si la viste mucho de pequeño, como me ocurre a mí. Lo que más me llama la atención es comprobar que la protagonista, una reconocida escritora de novelas románticas, es tan pánfila, tan acostumbrada a la vida de ciudad que en mitad de la selva se encuentra perdida, con los tacones hundidos en el barro, incapaz de avanzar.

Y hablando de pánfilas y pánfilos, me resulta muy curiosa la etimología de esta palabra, que procede de la unión de las palabras "pan" (todo) y "filos" (amante de), porque me parece increíble que alguien que ama a todos sea considerado tonto. ¿Es tonto un bisexual?¿Es tonto alguien que ama saber de todo?¿Es tonto el que disfruta con toda la comida?¿El que no se crea barreras? A fin de cuentas ser un pánfilo debería ser algo bueno; en cambio, hemos tomado de todo esto la idea de que el que no se decanta por algo en concreto carece de opinión y postura propia y, por consiguiente, no dispone de inteligencia.

Extrañas evoluciones; magníficas asociaciones de películas y recuerdos. En aquellas tardes de sofá y manta con mi madre era feliz y no existía nada más que pudiera perturbarnos.

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