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Entradas

Cualquier excusa

Cualquier excusa es buena para venir aquí, para escapar de la obligación de estudiar, de construir el camino hacia la estabilidad. Cualquier excusa debería estar prohibida, porque al fin y al cabo es tapar la piedra que molesta, el escollo, lo que se pretende salvar. Cualquier excusa para no ponerme con la obligación de estudiar, de afrontar la debilidad de la memoria que no retiene, la fragilidad de las conexiones neuronales que no encuentran la fuerza suficiente para entretejer conocimientos que permanezcan hasta los exámenes. Cualquiera halla sin dificultad cualquier excusa para evitar padecer dolor, pena, tristeza, todo aquello que nos hace bascular y desear que la avalancha nos arrastre en su caída. Cualquier excusa... Vuelvo a este espacio deshabitado, inhóspito ya, repleto de maleza que ha crecido por falta de cuidado, por menosprecio a cualquiera de mis pensamientos, de mis palabras. Regreso aquí para recuperar el aliento o quizás para ponerme excusas eternas y dejar que...

Calma, recuerdos y música

Viendo Got Talent ha empezado a sonar una canción a piano de Yiruma y por esa magia que ocurre con la música me ha invadido un alud de sensaciones e imágenes, entre muchas de ellas estoy yo escuchando ese tipo de canciones, solo en mi habitación, tecleando palabras guiadas por las notas y la abstracción que tantas veces me ha alejado del mundo. Digamos, pues, que me he trasladado a un mundo pasado que ya no existe, un lugar ya inexistente, un sitio temporal donde yo pensaba que algún día tendría mis libros escritos y publicados, mis sueños realizados... ¡Qué ilusos podemos llegar a ser cuando somos jóvenes! Ahora años después, siendo joven todavía pero no tanto me doy cuenta y soy plenamente consciente de que todo aquello era simple humo creado por mi capacidad de volar.  Os dejo enlace a la canción para que podáis disfrutarla en calma, sintiendo las notas del piano como gotas suaves que caen sobre vuestros tímpanos y se expanden como al tocar la superficie de un lago en quiet...

Prisiones naturales

Ahora no es el tiempo el que me impide escribir. Ahora es la necesidad de permanecer ausente, distraído, entretenido en todo aquello que no tenga que ver con la mente, con esa voz que nos susurra cuando todo es silencio, cuando nos comunicamos con nosotros mismos en ese apartado particular de nuestra cabeza, zona de descanso, con decoración adecuada a nuestro estado de ánimo. Ahora, precisamente ahora, cuando el silencio de otra nevada paraliza la actividad externa y, por tanto, las vías de escape, no puedo resistir la tentación de conversar conmigo mismo, con mi vocecita interna, con las palabras y el teclado de mi ordenador. Regresar aquí, al papiro de mi vida. Y no es que no quiera venir aquí. Pues volver siempre vuelvo, aunque no siempre escriba.  Hace un par de días, vine de nuevo a este pueblo, tras un largo puente de Andalucía que me ha sabido a mucho, si hablamos de buenos momentos, y a poco, si nos referimos a lo breve que me ha parecido. Santiago puede ser ...

El silencio de la nieve y la soledad en este reducto

Qué silenciosa es la nieve: cae abundante pero sin ruido. En cambio la lluvia es un zapateo flamenco, un fandango sobre el tejado y un quejío vital.  Vivir en Santiago de la Espada está siendo un r á faga de aire que me sacude día a día. Este sitio solo me hace recordar todo lo que añoro, lo que me resulta casi inaccesible, primero por la nieve, segundo por las carreteras de montañas estrechas y serpenteantes, inseguras, salvajes... luego por los valores que aquí distan tanto de los que imperan en mi pueblo.  La nieve, las montañas, la frondosidad de los pinares, los barrancos, el frío intenso, las humedades, la calefacción necesaria, la rudeza, la opresión del entorno, incluso los buitres danzando sobre mi cabeza, entre tantas y tantas otras cosas, forman parte de este experiencia de este curso escolar.  Al principio me sorprendió el silencio, interrumpido regularmente por el tañ e r de la campana de la iglesía. Me fascinó el sabor de la carne y el fulgor con ...

Un mundo cada día peor

Me miro en el reflejo de la pantalla del ordenador cada vez que se oscurece la imagen del capítulo que estoy viendo de TWD y me pierdo en mi propia pupila. Este año trabajo por inercia, con ansiedad, desganado y me siento reconocible con cualquier otro menos conmigo mismo, uno de esos zombies de la serie que veo, sin conciencia, sin destino fijo, deambulando en solitario o en rebaño como ovejas, con las tripas colgando del vientre y la mirada perdida. Me miro y me da rabia estar perdiendo la ilusión que antes tenía. Y todo porque el mundo de la educación está cada día peor, el mundo de la política es cada vez más corrupto, qué lejos quedan los tiempos en que... a no, si el mundo político siempre ha estado igual, grupo de caballeros de la mesa redonda que se creen salvadores de la humanidad... y ya el remate es la elección de Trump o la reelección de Rajoy... ¿este es el ejemplo modélico que queremos que aprendan nuestros jóvenes?  Hace tiempo hablé en este blog del poder del mie...

Hastio

Parece que me hubiera volatilizado de la red, pero sigo por aquí, siempre atareado, a veces más atareado de lo normal, hastiado de la vida, de la burocracia, de la LOMCE y de todos los cambios que ello conlleva en la práctica cotidiana, en la cantidad de energía que implica secuenciar contenidos, asociar criterios de evaluación, estándares y competencias clave, todo en busca de la objetividad evaluativa... cosa que me produce mucha risa, porque lo objetivo casi no existe.  La cuestión es que sigo por aquí, aunque no tenga tiempo ni de escribir... Un saludo a todos.

Loterías vitales

Los tiempos del interino vuelven siempre en estas fechas, cuando el verano está a punto de irse y el calor parece prolongarlo en las altas temperaturas. De nuevo regresa el tiempo de la incertidumbre, de estar pegado al teléfono y de mirar la bolsa de sustituciones, de imaginar lugares, institutos, caras de alumnos y alumnas, de compañeros... Una mezcla de querer y no poder elegir, de no saber qué ocurrirá. Pero este año hay un resquicio amargo de las oposiciones. Este septiembre, por primera vez, no tengo ganas de curso ni de nada. Las oposiciones y su sistema azaroso me han dejado exhausto, desganado, desmotivado, sin la energía propia de mí. Tan pocas energías que ya me cuesta leer más que escribir. Pero para más inri a esto se une el hecho de que este año tampoco tenga vacante y que los recortes se sigan cebando con la cosa pública. Supongo que todos sienten lo mismo al fracasar de nuevo en algo que no depende ni del esfuerzo ni del conocimiento ni de nada que esté en tu mano. Uno...