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Las cifras las dejaremos a los adultos

"Les grandes personnes aiment les chiffres " ( Le petit prince ) Como dice el principito en la cita que acabo de escribir, las personas mayores, los adultos, solo pensamos en cifras. Medimos cada cosa en números y olvidamos que la realidad nunca ha estado conformada por ellos. Aunque lo dijera Pitágoras y lo diga mucha mente lúcida, para mí nunca será cuestión de números y que no me intenten convencer, soy testarudo y cuando he llegado a una conclusión rara vez la cambio por otra. Es cierto que los números pueden ser una parte de la estructura, pero ¿de dónde sacamos el resto del envoltorio, las venas, la sangre, el color, los sentimientos, la inteligencia, el "alma", el idioma, el conocimiento, la belleza, la fealdad, etc.? ¿De una combinación de números? Lo siento pero no.   El cerebro tiene tal volumen, tantas células, tantas neuronas, tanto de líquido, tantas partes... pero el cerebro es más que esas cantidades. ¿Para qué basarlo todo en cifras? El conocimien...

Cosas que hace la música

Envuelto en mantas de profunda oscuridad abro los ojos. Parece una noche profunda y, en cambio, hace ya una buena hora que el sol se impuso en el cielo. Palpo con la mano todo el contorno de la cama y tristemente me doy cuenta de que esta sigue vacía. Cierro los ojos de nuevo y entonces veo la luz, que brilla desde el fondo del nervio óptico, como un faro que indica el camino al barco de mi vida: tus ojos profundos. Me duele un poco la garganta, puede que me resfríe, no me sorprendería en absoluto, pareciera que los virus son mis amantes más acérrimos, pues nunca quieren soltarme del todo. Y cuando me sueltan vuelven al poco... Dejo de escribir, Pablo Alborán me acaba de emocionar con una canción suya... algo que no me había pasado antes. Se me acaba de desviar el hilo literario que me había inspirado para escribir esto y ahora ya es imposible que siga escribiendo por donde iba. El viaducto de las letras se acaba de bloquear. Os quiero a todos. Después seguiré escribiendo si puedo.

La jaula de mariposas

Mi estómago es una jaula, una prisión de mariposas, hadas nacidas de tus palabras, caricias telepáticas, piel canela. Mis yemas estiran mi lengua para dar forma a mi pensamiento, tecleando sus sonidos, caliento, las palabras te llegan puras. Parezco un hombre de césped tan verde como la oliva, tan verde. Parezco un chico perfecto, tan fuerte como el mármol, tan fuerte. Y no soy nada de eso, solo lo que en tu interior  mi yo es circunstancia. Quiero descifrar las palabras ocultas entre los pliegues de tu cuerpo, los poros, la suavidad de tu dermis, un abrazo, tan solo eso, quizás también un dulce beso.

Día de giros permanentes

Sabiendo que el puesto de libros de segunda mano lo quitarían hoy, ayer decidí salir de estas paredes frías para respirar aire vivo y darme una vuelta por aquella plaza del centro de Lucena. Miré todos los libros, buscando autores franceses o algo que me llamara la atención. Había de todo y a un precio asequible; tan barato como un par de bolsas de doritos. A mí, que me puede la curiosidad, se me ocurrió preguntar al librero ambulante si vendía libros de autores franceses en versión original.  Sí, fue su respuesta, pasa dentro, en esta balda encontrarás todo lo que tengo.  En verdad tenía una buena colección. Entré en la zona del vendedor, sintiéndome un librero que busca entre su adorada colección. Mientras tanto, de fondo se oían las voces de niños disfrazados que cantaban canciones con ritmos conocidos, pero letras inventadas. Me creí, de hecho, encerrado en un dulce sueño, donde entre preguntas de interesados y miradas de sorpresa mi pensamiento se dividía entre la búsq...

lectura y sueños estrambóticos

Ayer lloré. No fue un llanto largo ni intenso. Cayeron dos lágrimas por mis mejillas y, después, me quedé pensativo unos minutos.  Hay rutinas que difícilmente podría abandonar; leer libros, periódicos, revistas, es una de esas costumbres diarias, tan cotidiana como desgastada por el uso e igual de necesaria para mi subsistencia. ¿Qué lecturas? De todo tipo, pero unas de las que más placer me producen provienen de los blogs de Antonio Muñoz Molina y César Mallorquí. Precisamente ayer leí la última entrada de este último y lloré como ya he dicho al principio. En esa entrada, el célebre autor de literatura hace un pequeño homenaje a uno de sus mejores amigos de la infancia, fallecido hace medio año y cuya noticia recibió hace apenas un mes y medio. El relato es intenso como pocos. No es de extrañar. César posee una narrativa clara y directa, pero de un potencial impresionante, a lo que si añadimos que la emoción ya viene dada por el tema, uno no puede esperar acabar sonriendo por la...

De maletas y ojos de mora

Preparo la maleta y la mochila, me calzo y dejo todo en el pasillo. Dentro de unas horas seré de nuevo caminante de una ruta que se va a haciendo familiar y dejaré tras de mí unos ojillos de mora y el esplendor de una rosa sin espinas.  Me mira la perrita de los ojitos de mora con tristeza. Es inteligente, lo es. Más inteligente que la mayoría de los humanos. Me ha visto preparar todo para el viaje y ahora no se despega de mí, busca el contacto con mis piernas, me lame la mano de vez en cuando, trata de captar mi atención. Sé que si la miro demasiado lloraré, porque no la veré en toda la semana, en principio. Si la interinidad se alarga más, será más tiempo.  La he mirado. Está paralizada, pero inquieta, alza las orejas de vez en cuando, mueve la nariz; creo que pretende obtener información olfativa que le diga adónde voy. Por esa razón, huele sin cesar y, como no recibe respuestas, no desactiva su olfato. Está alerta. Me quiere. "Quítame este sufrimiento", dice Malú ahor...