Parece que por fin ha llegado el frío. Tenía ya ganas. No era normal este calor tan entrado ya el otoño. Al final va a ser verdad el cambio climático y casi nadie es todavía consciente de lo que nos espera. Somos caperucitas que hablan con cualquier lobo y le da todos los detalles que necesita para localizarnos y asesinarnos. En nuestro caso no significa que el lobo nos aceche y le ayudemos, pero no está muy lejos de la realidad. Sabemos que se aproximan cambios, grandes modificaciones de lo que ha sido hasta no hace mucho normal. Los casquetes polares se derriten y el tiempo se ha vuelto más loco que nunca y con una virulencia destacable. Pero nosotros seguimos igual, sin preocuparnos demasiado. Qué más da todo, ¿no? (Esto me recuerda a aquellas personas que dan todo por perdido sin haber intentado rescatar nada, sin haber buscado la aguja en el pajar.) Inciso: Qué maravilloso es el idioma, con una sola palabra estall...
Las primeras palabras se plasmaron sobre piedra, quizás, estas de ahora las plasmo sobre las pantallas líquidas de vuestros ordenadores y teléfonos. Bienvenidos/as al espacio donde mis palabras tienen lugar.