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Mostrando las entradas etiquetadas como vida

Asuntos variados

Parece que por fin ha llegado el frío.  Tenía ya ganas. No era normal este calor tan entrado ya el otoño. Al final va a ser verdad el cambio climático y casi nadie es todavía consciente de lo que nos espera. Somos caperucitas que hablan con cualquier lobo y le da todos los detalles que necesita para localizarnos y asesinarnos. En nuestro caso no significa que el lobo nos aceche y le ayudemos, pero no está muy lejos de la realidad.  Sabemos que se aproximan cambios, grandes modificaciones de lo que ha sido hasta no hace mucho normal. Los casquetes polares se derriten y el tiempo se ha vuelto más loco que nunca y con una virulencia destacable. Pero nosotros seguimos igual, sin preocuparnos demasiado. Qué más da todo, ¿no? (Esto me recuerda a aquellas personas que dan todo por perdido sin haber intentado rescatar nada, sin haber buscado la aguja en el pajar.) Inciso: Qué maravilloso es el idioma, con una sola palabra estall...

Lucena

Me llamaron, hice la maleta y partí.  Lucena me pareció muy grande, íbamos en mi coche Eva y yo recorriendo toda la ciudad detrás del autobús  urbano, ella se reía y yo me desquiciaba porque no sabía dónde estábamos ni cómo llegar al centro. Llegamos al otro extremo del pueblo y seguíamos sin saber dónde estaba el instituto y preguntamos a alguien, ya no recuerdo si dos mujeres o una vieja, y llegamos a la hora del recreo. Me encontré con un instituto enorme, moderno, con una fachada blanca con gafas de metal. Entré. Tenía nervios.  En Jefatura me trataron muy bien y me indicaron todo lo que tenía que hacer. Me dieron una fabulosa bienvenida. Y ese mismo día empecé mis clases. Estaba nervioso por lo rápido de todo.  Al día siguiente ya me quedé en casa Dani, uno de los profes de inglés, igual de friki que yo en el tema de literatura fantástica (puede que sea incluso más que yo, es además un cerebrito). La convivencia ha sido excelente, no ha habido ni un solo prob...

Sesión de energía

Hace una escasa hora, estando en la sala de profesores, he comentado a P. que desde esta mañana me encontraba decaído y sin energía, como cuando se destapa el tapón de la bañera y el agua que esta contiene se cuela por la tubería. ¿Sabéis cuál ha sido la reacción de P.? Me ha dicho que me siente en una silla, me ha puesto una mano en la cabeza, otra en la espalda y me ha pedido que me relaje y que cierre los ojos; cosa que he hecho enseguida. Entonces, P. ha empezado a controlar su propia respiración de una manera sonora. Así hemos estado durante cinco minutos. Y por muy extraño que parezca, me he sentido mucho mejor después. Energía. Esa es la palabra que se ha diluido por los vasos de mi cuerpo. Esa paz enérgica me hace plantearme la posibilidad de apuntarme a algún curso de yoga o reiki. P. es ese tipo de personas que sabe de todo, porque ha nacido para saber de todo, con esa gula de aprendizaje.  De mayor quiero ser como él. ¡Uy! Pero si ya voy siendo mayor...

Aprendiendo se hace la vida

Siempre he querido aprender muchas cosas, que por unas cosas u otras nunca había intentado dedicarle tiempo, y ahora por fin estoy aprendiendo a hacer punto. Aprendiendo se hace la vida, esa es la filosofía. Hace una semana mi compañera de guardias me dijo que estaba haciendo encaje de bolillos y me enseñó el dibujo de lo que estaba elaborando. Y entonces se me ocurrió que era mi oportunidad, mi momento para aprender a hacer punto, porque ella me dijo que sabía coser, hacer punto y muchas otras cosas. Yo, que no sabía si me quedaría en este instituto más o no, le propuse que en la siguiente guardia, si me quedaba más, me enseñara y ella aceptó enseguida. Nos reímos mucho y compartimos un sentido del humor muy parecido, así que enseñarme le pareció una buena idea.  Como me he quedado, ayer fui a comprar lana y quedé con ella en que ella traería las agujas. Hoy se las ha traído y me las ha prestado. Cuando he sujetado las agujas con firmeza, me he sentido torpe e inútil, ¡era tan c...

Día de giros permanentes

Sabiendo que el puesto de libros de segunda mano lo quitarían hoy, ayer decidí salir de estas paredes frías para respirar aire vivo y darme una vuelta por aquella plaza del centro de Lucena. Miré todos los libros, buscando autores franceses o algo que me llamara la atención. Había de todo y a un precio asequible; tan barato como un par de bolsas de doritos. A mí, que me puede la curiosidad, se me ocurrió preguntar al librero ambulante si vendía libros de autores franceses en versión original.  Sí, fue su respuesta, pasa dentro, en esta balda encontrarás todo lo que tengo.  En verdad tenía una buena colección. Entré en la zona del vendedor, sintiéndome un librero que busca entre su adorada colección. Mientras tanto, de fondo se oían las voces de niños disfrazados que cantaban canciones con ritmos conocidos, pero letras inventadas. Me creí, de hecho, encerrado en un dulce sueño, donde entre preguntas de interesados y miradas de sorpresa mi pensamiento se dividía entre la búsq...

Soy papel congelado

No suena el despertador, porque yo ya lo había apagado. Me había girado dentro de la tonelada de mantas, con el miedo del que se sabe al borde de un precipicio de hielo, desde el cual emerge una lluvia de estacas congeladas, y lo había desconectado. Con la oscuridad delante de los ojos encendí la luz, algo desorientado, ausente, como presente en una realidad paralela, probablemente en el mundo de Sartre, entre el bronce y la sensación de estar desnudo y desprovisto de una piel que me proteja del infierno helado de la vida.  La mañana transcurre bien: un examen, unas fotocopias, un exceso de energía para controlar a un numeroso grupo de niños inquietos, charlatanes, revoltosos... niños, a fin de cuentas. Suena el timbre, estridente como siempre, cruzo entonces el umbral que separa la surrealidad y el mundo de los vivos, entro en el bar de Agu y sin pedir ya tengo en la mesa el café con leche y la media tostada. Rodeado de compañeros, surge la imagen del chico pelirrojo, el prepoten...

Una de mis escrituras de loco

Todo el día buscando textos para preparar un miserable examen de comprensión lectora y todavía me queda preparar cuatro exámenes más.  El ajeno siempre habla mal de lo que no conoce, lo menosprecia: los profesores no trabajan.  Me gustaría saber qué concepto es ese de no trabajar, de ociosidad. Ha llegado el fin de semana, tengo que preparar exámenes y como soy un desastre me pierdo en la red, descubro filamentos de oro, me cuelo por los huecos, me sumerjo en tejidos de letras y no encuentro nada que se adapte a lo que busco.  Consecuencias surrealistas. El líquido de la pantalla me nubla las lentes naturales de la vista y las manos enrojecidas por el frío van adquiriendo una rigidez propia del hielo; se solidifican formando pámpanos afilados que aporrean el teclado sin descanso, al mismo tiempo que se van quebrando y deshaciendo en menudencias de cristal. La nariz ha desaparecido de mi cara, cosa un tanto complicada. Siento cómo los labios sufren un repentino complej...

Esa sucesión de puertas llamada vida

Una puerta tras otra se abrirá hasta la mortaja. Un abrir y cerrar constante hacia ignotas estancias, hacia mundos inusuales. Habrá rachas de fuerte viento, habrá cálidas habitaciones, habrá tormentas y brumas, maremotos y lluvias, tempestades. Y la vida será todo eso, esa sucesión de puertas, de cíclica alternancia, de temperaturas variables, de alcobas amorosas y cocinas aceitosas, donde los alimentos se pudran o de aroma te colmen. Y la vida será todo eso, eso y mucho más, un camino de puertas que se abren y cierran con asombrosa celeridad, y sufriremos y gozaremos, porque la vida es todo eso, una estancia diferente, un dominó de líneas divergentes. Y llegará el inesperado momento, aunque pronosticado fue en su nacimiento, y la vida caerá entonces en el abismo, en el repentino agujero de la muerte. La vida será eso, todo eso, una sucesión de puertas de felicidad                         ...