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El placer de la playa

El día tiene una duración flexible aunque parezca rígido por sus siempre 24 horas, pero la memoria o no sé qué hace que la duración del mismo pueda parecernos más extensa o menos. Digo esto porque hay siempre, en esa duración, momentos para encontrar la paz interior, la felicidad del instante, la diversión infantil... Para mí, estar en la playa leyendo un buen libro, mirando el móvil de vez en cuando, darme un chapuzón refrescante y volver a casa para comer es un cúmulo de buenas sensaciones para ya haber tenido un fabuloso día, a pesar de cualquier cosa que pueda acontecer. Viva el disfrute de las pequeñas cosas y la fluctuación de un tiempo que puede alargar también los buenos instantes.

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