Estoy perdido de la red, pero pronto estaré de vuelta por aquí. Estoy acumulando energías y cada vez me noto con más ganas de volver, escribir, contaros mis conclusiones, mis tonterías varias o simplemente comunicarme con los pocos que me leéis. Por lo pronto me apetece escribir un poco ahora, sin guion previo, como a mí me gusta tanto, como la imitación de la naturaleza, dentro de un orden que no sigue orden, de un caos que no es en realidad caos. Este verano ha sido muy duro en muchos sentidos y agosto, en especial, me ha dejado como dentro de un agujero negro, pero aquí estoy vivo y coleando, como el pez que a pesar de haber sido pescado a veces vuelve al mar y nada como ya lo hacía antes de caer en el anzuelo. Me han pescado este verano los overbookings, los descuadres, las cuentas no ajustadas, las broncas, los papeleos y los clientes estúpidos. Sí, he dicho estúpidos, porque también los hay, aunque por suerte no es la norma general. Para mi sorpresa, no he escrito ni una sol...
Las hojas y el fruto del tejo son un gran veneno que ya utilizaron los celtas y griegos en su época.
ResponderEliminarSi del veneno que hablas es metafórico, sólo me queda darte un consejo: envenénate hasta que tu cuerpo no pueda resistir más, y cuando hayas caido muy profundo, es cuando habrá llegado el momento de resurgir. Así lo hacía el Ave Fenix.
Si por mi experiencia en la vida puedo ayudarte en algo, cuenta conmigo.
Entiendo del veneno del que hablas.
Seguiré envenenándome hasta reventar. A ver si me da complejo de Ave Fenix. :)
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