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Por un buen 2019

En breve termina 2018, un año que visualmente es bastante redondo. Como todo cambio debería ser un momento de reflexión y de análisis de todo lo acontecido. Si tuviera que ponerlo todo en la balanza no sabría decir si ha sido un buen año. A simple vista debería serlo, porque pasé un obstáculo que parecía que sería capaz de saltar nunca, superar las oposiciones. En cambio, lo que más ha abundado este año ha sido la ansiedad, el estrés, las decepciones... no ha sido un año repleto de felicidad, pero tampoco puedo quejarme, están vivos mis seres más queridos y en general soy feliz. Mirándolo por el lado positivo, han caído muchas máscaras y ha desaparecido de mi vida gente que pensaba que eran imprescindibles en mi vida, amigos que sin más se fueron, sin explicaciones, sin intención de solucionar lo que hubiera motivado su ida, sin ganas de tener una bonita amistad; también han caído las máscaras de aquellos que creía mi familia, personas que al final solo demuestran moverse por el inter...

Nueva aventura

En breve termina agosto y con él se marcha el verano. Un verano, por cierto, muy extraño; se me ha pasado volando, a velocidad supersónica.  El verano empezó con mucha ansiedad y estrés, con conocimientos que me tenían la cabeza y el corazón a presión, como en una olla exprés. Un examen de oposiciones teórico y práctico agotadores, luego una segunda fase de defensa de programación y unidad que me remataron; cierto es que debo reconocer que por primera vez, a pesar de la tensión que exige un momento tan importante, disfruté de mi defensa, reí, hice payasadas y les demostré lo que es para mí la enseñanza, cómo soy yo como profesor y cuánto me importa que mi alumnado vaya adquiriendo poco a poco las herramientas que les permita ser ciudadanos plenos y los actores principales de sus propias vidas. Salí satisfecho, contento y, al mismo tiempo, desbordado por las inseguridades, la mezcla entre caos y cosmos, saber que había hecho bien mi segundo examen pero sentir que todo dependía ...

Cualquier excusa

Cualquier excusa es buena para venir aquí, para escapar de la obligación de estudiar, de construir el camino hacia la estabilidad. Cualquier excusa debería estar prohibida, porque al fin y al cabo es tapar la piedra que molesta, el escollo, lo que se pretende salvar. Cualquier excusa para no ponerme con la obligación de estudiar, de afrontar la debilidad de la memoria que no retiene, la fragilidad de las conexiones neuronales que no encuentran la fuerza suficiente para entretejer conocimientos que permanezcan hasta los exámenes. Cualquiera halla sin dificultad cualquier excusa para evitar padecer dolor, pena, tristeza, todo aquello que nos hace bascular y desear que la avalancha nos arrastre en su caída. Cualquier excusa... Vuelvo a este espacio deshabitado, inhóspito ya, repleto de maleza que ha crecido por falta de cuidado, por menosprecio a cualquiera de mis pensamientos, de mis palabras. Regreso aquí para recuperar el aliento o quizás para ponerme excusas eternas y dejar que...

Calma, recuerdos y música

Viendo Got Talent ha empezado a sonar una canción a piano de Yiruma y por esa magia que ocurre con la música me ha invadido un alud de sensaciones e imágenes, entre muchas de ellas estoy yo escuchando ese tipo de canciones, solo en mi habitación, tecleando palabras guiadas por las notas y la abstracción que tantas veces me ha alejado del mundo. Digamos, pues, que me he trasladado a un mundo pasado que ya no existe, un lugar ya inexistente, un sitio temporal donde yo pensaba que algún día tendría mis libros escritos y publicados, mis sueños realizados... ¡Qué ilusos podemos llegar a ser cuando somos jóvenes! Ahora años después, siendo joven todavía pero no tanto me doy cuenta y soy plenamente consciente de que todo aquello era simple humo creado por mi capacidad de volar.  Os dejo enlace a la canción para que podáis disfrutarla en calma, sintiendo las notas del piano como gotas suaves que caen sobre vuestros tímpanos y se expanden como al tocar la superficie de un lago en quiet...

Prisiones naturales

Ahora no es el tiempo el que me impide escribir. Ahora es la necesidad de permanecer ausente, distraído, entretenido en todo aquello que no tenga que ver con la mente, con esa voz que nos susurra cuando todo es silencio, cuando nos comunicamos con nosotros mismos en ese apartado particular de nuestra cabeza, zona de descanso, con decoración adecuada a nuestro estado de ánimo. Ahora, precisamente ahora, cuando el silencio de otra nevada paraliza la actividad externa y, por tanto, las vías de escape, no puedo resistir la tentación de conversar conmigo mismo, con mi vocecita interna, con las palabras y el teclado de mi ordenador. Regresar aquí, al papiro de mi vida. Y no es que no quiera venir aquí. Pues volver siempre vuelvo, aunque no siempre escriba.  Hace un par de días, vine de nuevo a este pueblo, tras un largo puente de Andalucía que me ha sabido a mucho, si hablamos de buenos momentos, y a poco, si nos referimos a lo breve que me ha parecido. Santiago puede ser ...

El silencio de la nieve y la soledad en este reducto

Qué silenciosa es la nieve: cae abundante pero sin ruido. En cambio la lluvia es un zapateo flamenco, un fandango sobre el tejado y un quejío vital.  Vivir en Santiago de la Espada está siendo un r á faga de aire que me sacude día a día. Este sitio solo me hace recordar todo lo que añoro, lo que me resulta casi inaccesible, primero por la nieve, segundo por las carreteras de montañas estrechas y serpenteantes, inseguras, salvajes... luego por los valores que aquí distan tanto de los que imperan en mi pueblo.  La nieve, las montañas, la frondosidad de los pinares, los barrancos, el frío intenso, las humedades, la calefacción necesaria, la rudeza, la opresión del entorno, incluso los buitres danzando sobre mi cabeza, entre tantas y tantas otras cosas, forman parte de este experiencia de este curso escolar.  Al principio me sorprendió el silencio, interrumpido regularmente por el tañ e r de la campana de la iglesía. Me fascinó el sabor de la carne y el fulgor con ...

Un mundo cada día peor

Me miro en el reflejo de la pantalla del ordenador cada vez que se oscurece la imagen del capítulo que estoy viendo de TWD y me pierdo en mi propia pupila. Este año trabajo por inercia, con ansiedad, desganado y me siento reconocible con cualquier otro menos conmigo mismo, uno de esos zombies de la serie que veo, sin conciencia, sin destino fijo, deambulando en solitario o en rebaño como ovejas, con las tripas colgando del vientre y la mirada perdida. Me miro y me da rabia estar perdiendo la ilusión que antes tenía. Y todo porque el mundo de la educación está cada día peor, el mundo de la política es cada vez más corrupto, qué lejos quedan los tiempos en que... a no, si el mundo político siempre ha estado igual, grupo de caballeros de la mesa redonda que se creen salvadores de la humanidad... y ya el remate es la elección de Trump o la reelección de Rajoy... ¿este es el ejemplo modélico que queremos que aprendan nuestros jóvenes?  Hace tiempo hablé en este blog del poder del mie...