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Tabaco: campaña publicitaria

Pasear por la red y encontrarse con algo interesante se puede decir que es el pan de cada día para aquel que valora el conocimiento, la demanda, las chispas de ingenio de otros, que son desconocidos pero admirables. Estaba paseando por facebook y un amigo había compartido un vídeo donde se hace una campaña estupenda. Os lo dejo aquí para que lo veáis. Tras verlo uno se plantea si no podría ser perfectamente así como funciona todo. Tienen basura, no saben deshacerse de ella y buscan una solución tan práctica y rentable como hacer que los ciudadanos la consuman. Así podría ser siempre todo. Manipulados para bien o para mal. Simples ovejas o, lo que es peor, vertederos humanos. Esto es simplemente una campaña publicitaria más, inteligente y sugestiva pero nada fuera de lo normal. Ahora bien, me pregunto si detrás de todo este movimiento en contra del consumo de tabaco no tiene otros intereses ocultos. ¿Nos tenemos que creer que los Estados se interesan por la salud pú...

La libertad es una meta inalcanzable

Dice un viejo refrán medieval que el aire de la ciudad hace hombres libres . Lo que me sorprende, en parte. La ciudad, con su intrínseco tráfico, con su bullicio y ese aire impregnado de depresión, de angustia, de estrés, esa sangre envenenada de modernidad, de mezcolanza barata, hecha de la rapidez de las décadas pasadas, del derribo de viejos y polvorientos edificios, reticencias de la pérdida del esplendor que a veces vuelve sin ser esperada y se marcha con la misma voracidad, con la fruición del tiempo que arrasa con todo y jamás se detiene. ¿Esas ciudades dan libertad? ¿No es más libre el que no le debe nada a nadie, el que vive en el campo libre, lejano de las normas selváticas de la ciudad? ¿Acaso no da más libertad escuchar el canto de un jilguero que arrodillarse a los mandatos del semáforo en rojo? ¿O tal vez nada da libertad? Se ve que no. Se ve que uno es más libre cuando posee poder y este se obtiene mejor en la selva de hormigón que en el secano tradicional pendiente...

En attendant...

La eterna espera. Es desesperante esperar que algo ocurra, que el destino cambie y dé un giro en tu vida y que todo empiece a sonreír, si es que eso es posible, porque las cosas y mucho menos la vida no tienen sonrisas ni ojos ni expresión, solo efectos en nosotros.  Llevo desde enero esperando que baje la bolsa. Estoy tan cerca, tanto que tengo la cabeza todo el día puesta en eso, en aquello, en lo otro, en lo que me incumbe, en lo que no, en ese caos que puede llegar a ser el pensamiento, una vorágine que no cesa. Y no se mueve. Y el destino no me salva de la futura depresión.  En mi vida he tenido siempre momentos en los que era yo el que llevaba las riendas de mi vida, de mi destino. Yo era el que forzaba y pisaba con fuerza y, aunque con miedos, afrontaba lo que deseaba. Tenía la voluntad como arma y la juventud como motor. Tenía un colchón siempre también, un lugar donde resguardarme.Sin embargo también ha habido y habrá momentos en que dependo del destino, ...

En un segundo, el cambio.

En un segundo, el cambio. "Yo puedo con todo. Tengo fuerza para afrontar cualquier cosa", podemos decirnos a menudo; sin embargo la realidad es que podemos hasta cierto punto. Lo digo no siendo pesimista ni tremendista, simplemente como una constatación tranquila y pausada sin mayor consecuencia en mi vida o en la de cualquiera. En un segundo llega la enfermedad, se instala, te roba el hambre, te cose la garganta y ni el agua es bienvenida, sino más bien una especie de agente dañino que tratas de evitar. Además sube la fiebre y ya entonces en cuestión de horas has dejado de ser tú para ser un monigote sin energía de movimiento, solo con energía para calentar, con capacidad para freír huevos en tu propia barriga. Eso mismo. Tu cuerpo se vuelve una plancha viva y, si aprieta más el calorcico, hasta eres una secadora y un calientaplatos. Pero no se queda en eso, luego te derrites, se te secan la boca, los labios, los ojos, el cerebro y deliras, se disparan los sueños, las f...

Borradores

Me descargo la aplicación de blogger para hacer uso de mis tiempos de espera, usar lo que está a nuestra disposición mientras transcurre la hora. Tanteo un poco la aplicación y me pongo a inspeccionar los borradores. Tengo la costumbre de dejar muchos post a medias y no borrarlos nunca. Así, de súbito, uno descubre cosas que creía mal escritas y dejó en mitad de la escritura porque le parecían nefastas, malos engendros.  A veces olvidamos que los engendros pueden ser mejores que los originales, que los que creemos perfecto o cuasiperfecto. Ahora por ejemplo he leído un poema que escribí mi última noche de trabajo en el hotel a finales del septiembre pasado y que, a pesar de haberlo terminado, no llegué a pulsar la tecla de 'publier', digo la palabra en el idioma de Molière porque lo tengo en francés, como todas las tecnologías de mi vida. Esta es una costumbre que tomé con mi primer móvil en ...

Piramidal

Las pirámides no las hicieron extraterrestres.  Cuánta teoría barata sobre extraterrestres estoy harto de escuchar. Que no, amigos, que los extraterrestres que vienen en naves espaciales, verdes, con antenas, asquerosamente repugnantes... no existen. De eso estoy convencido y no hay quien me lo pueda quitar de la cabeza. Solo podría dudar si pienso que quizás no dan señales de existencia porque son tan inteligentes que prefieren no asomar la cabeza o lo que leches tengan como miembro cúspide, si acaso tienen o tuvieran. Como me ponga a pensar mucho en esto al final voy a crear yo mismo un tipo de extraterrestre estrambótico, lo que no desentonaría en absoluto con las ideas humanas que tenemos al respecto. Qué casualidad que son todos humanoides. Cucha, como dios.  ¿A qué teorías me refiero? Seguramente muchos de vosotros habréis oído hablar de la gran casualidad que suponen los edificios piramidales en las culturas antiguas y lo extraordinario de su similitud ...

Berlín

Dos meses ya sin escribir, ¿en serio? Me parece una broma no haber asomado los morros por aquí en tanto tiempo. ¡Lo que hace perder de repente un hábito! Empiezas no escribiendo, porque no se te ocurre nada o por el mero hecho de que no tienes ordenador o Internet y acabas perdiendo la necesidad de escribir, así como las ganas, las ideas. Desde noviembre sin redactar nada me parece terrible. Intentaré recuperar el hábito perdido, supongo.  Estuve en la capital germana una semana de vacaciones. Subir en el avión siempre es una experiencia que me pone de los nervios. Con la edad cada vez sufro más el vértigo de la caída, la sensación de ver que el avión se estrella, que explota un motor, que se abre un agujero en la estructura del aparato y salimos todos volando... ¡Qué ingente cantidad desproporcionada de visiones absurdas, aunque posibles, me bombardea al despegar y al aterrizar! ¡Es impensable! En esto ha debido influir mucho el cine catastrófico (catastrof...