Alumbramiento,
que el sol solo conoce
cada mañana.
Cuando las palabras desbordan la presa del cerebro, la inundación acontece enseguida. Eso ha ocurrido aquí.
jueves, 31 de marzo de 2011
No prestéis atención
No prestéis atención a mis reflexiones,
son solo mías, de mí, hacia mí,
por mí.
Me busco a mí mismo,
me pierdo a mí mismo,
con mapas o brújulas,
yo nunca existo.
Creemos conocernos,
todo es mentira,
somos un tríptico de espejismo
en desiertos, bajo el sol,
nieves fundidas, emoción.
Mi yo, un trío,
el de las entrañas,
el de las fachadas,
el verdadero.
Me miran desde fuera
desde dentro, veo yo,
¿quién soy ese soy?
¿Quién es ese tú, yo?
No prestéis atención a mis reflexiones,
nada nuevo digo,
todo ya alguien lo aclaró,
en el parto de la historia,
su primer lloro, una absoluta
verdad,
decepción.
son solo mías, de mí, hacia mí,
por mí.
Me busco a mí mismo,
me pierdo a mí mismo,
con mapas o brújulas,
yo nunca existo.
Creemos conocernos,
todo es mentira,
somos un tríptico de espejismo
en desiertos, bajo el sol,
nieves fundidas, emoción.
Mi yo, un trío,
el de las entrañas,
el de las fachadas,
el verdadero.
Me miran desde fuera
desde dentro, veo yo,
¿quién soy ese soy?
¿Quién es ese tú, yo?
No prestéis atención a mis reflexiones,
nada nuevo digo,
todo ya alguien lo aclaró,
en el parto de la historia,
su primer lloro, una absoluta
verdad,
decepción.
miércoles, 30 de marzo de 2011
martes, 29 de marzo de 2011
Gelotofobia
El chico camina despacio y, concentrado en no parecer miedoso, imprime fuerza en cada paso. La calle está desierta, el sol acaba de despuntar y se oyen a lo lejos voces de críos, ruídos de autos. Ya divisa la altura de ese edificio que tanto miedo le provoca. Se detiene un segundo, mira a su alrededor y ve a un grupo de chicas doblar la esquina.
"Se van a reír", presiente.
Aprieta el paso, hasta que, al final de la calle, se topa de frente con la muchedumbre. Pero él sigue corriendo.
"Y ahora examen de mates", se queja en susurros.
Se suelta una asa de la mochila dejando todo el peso sobre un solo hombro. El grupo de chicas casi le ha dado alcance.
Tiene miedo de caerse.
Le tiemblan las manos, de repente; la timidez se apodera de sus pasos, que lo mismo se detienen a ratos, lo mismo aceleran el ritmo.
Sabe que va a ocurrir.
Sufre una repentina presión en el pecho, le falta el aliento.
"Se van a reír", piensa, como cada día, a cada momento.
Los gritos suenan por todas partes. Unos niños corretean, otros se despiden de sus padres, otros tantos aguardan en el puerta ocultando alguna sustancia prohibida; todos, con sus máscaras licuosas, interpretan un papel. Se hacen los graciosos, forman grupos extraños, sonríen a sus madres, se burlan, mascan chicle, se besan.
Hacen lo que se espera que hagan.
Esquiva al grupo de la izquierda, no quiere ni que perciban su presencia. De golpe, se tropieza con la chica de los libros.
"Lo que me hacía falta ahora".
Se le cae la mochila y se ruboriza. Oye una risa. Se interna corriendo en el edificio. A través de la jauría, las risotadas suenan mil veces; por suerte, llega a clase, se sienta en la última fila, desde donde controla cualquier movimiento. Las piernas le tiemblan aún y las mejillas no se han destintado.
Pedro, su mejor amigo, lo saluda, se sitúa en su asiento y, justo cuando se da la vuelta para sacar los bolígrafos y la calculadora, se percata de la situación.
- ¿Qué te ha pasado otra vez? -pregunta ya harto de ver a su amigo tembloroso.
"Lo sabe. Siempre me pasa lo mismo. Siempre me descubre".
- Me he tropezado con la Letras y todos se han reído.
-Nadie se ha reído de ti. Siempre te pasa lo mismo. ¿No te das cuenta de que somos invisibles a los ojos de los demás? -responde su amigo, algo apenado. Chocarse con la Letras, la chica esa que se pasa el día leyendo, es tan habitual como que el obseso este se crea que se ríen de él.
- Los he oído. Todos se reeeeeeíiiiiiaaaan -tartamudea.
- Nadie se ha reído. Lo sé porque iba detrás de ti. Pablo, tienes que dejar de obsesionarte con las risas. Si alguien se ríe a tu alrededor, no lo hace porque le resultes ridículo. Simplemente porque algo le ha hecho gracia -hace una pequeña pausa y añade:- Me dijiste que no se lo comentara a mi madre, pero al final he decidido que era necesario.
- ¿A tu madre, la psicóloga? ¡Ni que yo tuviera algún problema! ¿Acaso crees que estoy loco? -alza un poco la voz.
Suena el timbre. Está a punto de empezar el examen. "Se reían de mí", piensa. El profesor entra en la clase y pasa lista. Después de nombrar a Pedro, este se vuelve a girar y le sentencia:
- Tienes Gelotofobia. Mi madre te espera esta tarde en casa.
lunes, 28 de marzo de 2011
No votar es peligroso
Al cumplir la mayoría de edad, adquirí un derecho que valoro mucho: el derecho de voto. Poder elegir al candidato que más se acerca a tus posiciones ideológicas, formar parte de la sociedad, tener un deber como este, implican necesariamente saber valorarlo. Ese año pude hacer uso de él y acudí a las urnas, junto con mis padres, quienes debieron admitir la relevancia de ese hecho.
- ¿Para qué votar? -dicen muchos.
- Para sumar un granito a favor de la democracia -respondo.
- Todos los políticos son iguales -dictaminan todos alguna vez.
- Igual de corrompidos, pero de distinta materia ideológica -reflexiono.
Así que es preferible elegir al que mantenga mejor las libertades, que no al que te las arrebate. No es lo mismo un dictador que un presidente corrompido por el poder. El primero corrobora su fuerza con mano dura (dicta su mando con dureza); el segundo sigue la legalidad para llevar el país a su antojo, respetando los derechos de todos. Tendemos a creer que nuestro insignificante voto poco valor tiene y que poco pesamos en el giro que tome el barco y, sin embargo, una abstención puede acarrear graves problemas, una tempestad que difícilmente podríamos evitar.
¿Por qué?
Porque los más radicales siempre votan. Los del centro no ven peligro, porque son la mayoría. Una abstención siempre vendrá, casualmente, del centro y, por consiguiente, el número de votos a favor de ideologías de metal pueden alcanzar el poder casi con disimulo.
Esto está sucendiendo en Francia, donde el partido ultraderechista Front National ha conseguido situarse por encima de lo que cabría esperar en el país de los derechos. Solo la mitad de los votantes cumplió y acudió a las urnas en estas secundarias.
No votar puede ser peligroso, porque, si ganan seres que no respetan los derechos e igualdades de cada uno, podemos sufrir los duros dictámenes.
Votemos a quien nos parezca, pero votemos, para que la montaña que pudo ser no se desmorone y la sangre vertida por muchos en el pasado cobre sentido.
domingo, 27 de marzo de 2011
Roquetas, turista de plástico
Roquetas, serena y humilde,
siente el sol al despertar,
su voz nada muda,
el viento la hace volar.
Roquetas, marina y antigua,
mucho tiempo hubo de callar,
ríadas repéntinas,
la dejaron sin hogar.
Roquetas, la turaniana,
duerme bajo un lecho de sal,
huele el aroma marino
aunque no lo pueda abrazar.
Roquetas, turista de plástico,
rodeada de un vendaval,
balanceada por dos mares,
que el viento llega a juntar.
Roquetas, de lava y salitre,
otea ballenas de cal,
petrificadas por el tiempo
que todo se puede llevar.
Humilde, antigua, de plástico,
de lava, salitre y sal.
Roquetas, imperecederá,
nunca el betún silenciará.
viernes, 25 de marzo de 2011
Lisístrata, una mujer de armas no tomar
Estando en bachillerato, mi querida Rosa Sanmartín, me puso en las manos dos obras de teatro griego, de un autor de comedias del que jamás he podido despojarme: Aristófanes. El libro en cuestión era la "Asamblea de mujeres", en tapa roja, donde las mujeres se reunen para hacerse con el poder. Fue tal el impacto que me ocasionó, que sigó todavía sorprendido. Su lenguaje vulgar, su tono humorístico y esa revolucionaria idea me dejaron anonadado. ¡Un hombre de la Grecia del 400 a.C. imaginando una situación tan moderna, que aún en la actualidad no se ha superado! Es para sorprenderse. ¿Os imagináis una presidenta en España? ¡Cuánto nos queda por avanzar! La mujer ha accedido a la política y a muchos otros campos, si no todos, pero ¿podría en este nuestro país alzarse con el poder presidencial una mujer? Este país sigue siendo demasiado machista.
![]() |
| Esta es la edición que yo leí. |
Al día siguiente, me prestó otra obra del mismo autor: Lisístrata. En ella, Lisístrata, la protagonista, organiza a todas las mujeres atenienses para frenar el conflicto bélico que mantienen sus maridos contra los espartanos desde hacía veinte años. ¿De qué manera? Hacen un pacto de abstinencia sexual y se encierran en la Acrópolis, así pues no mantendrán relaciones sexuales con sus maridos hasta que la guerra finalice. ¡Sorprendente! Lisístrata es ese personaje que se sale de las pautas establecidas y de los límites temporales para alcanzar un carácter tan universal como único. Una mujer que sabe salirse del papel servicial preasignado y que se atreve a organizar una huelga original e imparable. Ese espíritu revolucionario que los franceses creían haber inventado. Una matrona griega capaz de mover masas y defender métodos pacíficos. Con toda razón, un ser humano digno de alabanzas, cantos y poesías, que, muy a mi pesar, apenas es recordada como personaje literario, me refiero; porque recordado debe ser su creador y quien le pone palabras y actos. ¿Acaso se le ocurrió tan original idea cuando su señora le prohibió, en un hipotético caso, tocar el fruto de la pasión por no tomar en cuenta sus decisiones? Quizás eso explicaría su idea sobre la mujer, como vemos en la cita de abajo.
Mucho tiempo ha transcurrido desde entonces y ahora, gracias a esa distancia, puedo confirmar que fueron Rosa y ese autor, junto con esas dos obras, quienes me engancharon por completo a la cultura griega. Descubrir que lo pasado no está muerte y que el progreso no equivale a mayor inteligencia me ha marcado mucho.
Y como se deduce de lo dicho, es importante, sin duda, destacar la originalidad de Aristófanes. ¿Debemos llamarlo clásico? Creo que no. Estoy un poco cansado de llamar clásico a autores que no se merecen ese apodo tan despéctivo. Fueron innovadores y consiguieron iluminar zonas oscuras del pensamiento. Sin embargo, he de decir que el susodicho autor también tenía su cruz, como toda moneda:
"Lo único en el mundo peor que una mujer es otra"
Todo ser humano es una compleja figura asimétrica, donde las contradicciones surgen en alguno de sus lados.
Como conclusión, mirándolo desde la actualidad, hay algo que sí ha mejorado mucho: ahora una huelga de este tipo no tendría ya sentido, porque las mujeres también forman parte de los ejércitos. Falta solo un paso más: que no haya ejércitos.
Otro día hablaré de otros seres excepcionales que pudieron y supieron esquivar la guadaña de la Muerte.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


